Home  |  Services  |  Links  |  FeedBack  |  Contact Us  |  Help
    ¿EL CANCER TIENE CURA?
    ENTREVISTA INTEGRA AL DOCTOR HAMMER EN LA 2 DE TVE
Menu
 
 
News



 
 
 
 
 

 

La conspiración y cura del Cáncer – Medicina Germánica (Dr. Hamer) « El nuevo despertar / the new awakening

 

La Nueva Medicina del Dr. Hamer

Rango: Experto La Nueva Medicina del Dr. Hamer.
Conferencia dada en España por el Dr. Fermín
Moriano (1995)


El Dr. Moriano fue uno de los principales
discípulos del Dr. Hamer durante los primeros
años del movimiento de la Nueva Medicina en
España.
Buenos días a todos. Mi madre cuando conoció
esta medicina me hizo un comentario: -Ahora
entiendo por qué hay tantas enfermedades y tanto
cáncer, es porque se está perdiendo el
confesionario. Por eso antes había menos-.
Parece una bobada pero cuando les explique qué
es la Nueva Medicina lo van a entender mucho
mejor.


Por primera vez en la historia podemos trabajar
con leyes de la naturaleza. Es decir, los
médicos hasta ahora veníamos trabajando con
hipótesis, con axiomas no contrastados, con
mucha especulación. Esto hacía que pacientes
sometidos a un mismo tratamiento dieran
diferentes resultados. La medicina clásica es
una maraña de interpretaciones, una maraña de
especulaciones pero es la única ciencia por
llamarla de alguna manera que trabaja sin leyes.
Y así como los físicos y los matemáticos pueden
hacerlo los químicos.

La medicina entra en la
Academia de Ciencias francesas a finales de
1800, es considerada ciencia pero realmente los
médicos que hemos hecho medicina clásica no la
hemos visto como ciencia sino como un arte
especulativo y además aproximativo y de ningún
modo veíamos resultados de causa-efecto.
Por primera vez en la historia, un médico alemán
Ryke Geer Hamer, catedrático de medicina (no era
un inculto en medicina), especialista en
medicina interna, especialista en siquiatría,
especialista en radiología (aparte de eso cursó
la carrera de Teología) enuncia leyes de la
medicina.

Hamer estudió estas especialidades con
todo rigor, tres años por especialidad. Ejerció
durante quince años como jefe de diversos
servicios hospitalarios en varios hospitales de
Alemania. En la década de los 70 llevaba ya un
tiempo dándose cuenta de que la medicina era muy
especulativa, que no encajaba entre las otras
ciencias. Se dio cuenta que faltaba algo, que no
había orden ni concierto. La muerte de un hijo
suyo, que fue un hecho famoso porque fue a causa
de un disparo que le dio Victor Manuel de
Saboya, príncipe heredero de la casa de Saboya,
fue un hecho determinante.

El ya había
desarrollado algo sobre la Nueva Medicina y se
reprocha a sí mismo no haber tenido el coraje de
sacar a su hijo de los tratamientos de la
medicina clásica y tratarlo como él quería. De
resultas de esta muerte Hamer se descubre un
cáncer de testículo y su mujer que es médico
oncólogo, desarrolla un cáncer de mama
izquierda.
La pregunta de Hamer es como es posible que dos
personas sanas, relativamente jóvenes todavía,
desarrollen ambos un cáncer y lo relaciona con
el hecho traumático de la muerte del hijo. En
ese momento Hamer era el jefe de los servicios
de radiología, oncología y de medicina interna
de modo que estaba en condiciones muy especiales
para realizar su tarea de investigación.

 
El protocolo oficial para el cáncer es cirugía,
quimioterapia y radioterapia y se sabe cuál es
el resultado para el 95% de los casos. Hamer se
subleva ante esa posibilidad y sobre todo
animado por el hecho de ver que hay una
incidencia altamente dramática en la vida de los
dos que pudiera estar relacionado con la
aparición de la enfermedad. En el hospital
universitario donde trabaja empieza a hacer una
cosa que hasta ese momento la medicina no había
hecho nunca. En realidad sí se había hecho pero
tan antiguamente que ya ni se recuerda en los
libros de medicina: preguntarle al paciente por
qué cree que está enfermo. Una pregunta que no
figura en nuestros manuales.

Entonces les
empieza a preguntar a los enfermos de cáncer del
hospital si ha vivido alguna historia o algún
incidente altamente traumático en su vida,
anterior a la aparición del cáncer. Para su
sorpresa encuentra que absolutamente todos
refieren una historia altamente dramática en un
tiempo anterior al de la aparición de la
enfermedad. En un principio lo que constata es
que todos, absolutamente todos tienen ese hecho
dramático. Luego empieza a analizar por
descarte, por tipo de enfermedad. Pregunta por
ejemplo a 100 mujeres diestras con cáncer de
mama izquierda para tratar de encontrar un
denominador común.

Es así que va encontrando
enfermedad por enfermedad un denominador común
de esa enfermedad. Las 100 mujeres con ese
cáncer intraductal de mama izquierda tienen un
mismo incidente en su vida, un mismo hecho
traumático con un mismo colorido. Pero cuando
analiza 100 casos de cáncer de riñón encuentra
exactamente lo mismo. Cuando analiza los casos
de cáncer de pulmón encuentra lo mismo: un
denominador común distinto del de mama y de
riñón. En principio lo que encuentra es la
relación entre la siquis, es decir las vivencias
de las personas y el órgano lesionado. Relaciona
por lo tanto la siquis con el órgano.
La sorpresa más grande que se lleva es darse
cuenta que no es una relación del 90 o 95% que
ya sería como para tener en cuenta sino que es
del 100%.

Empieza a darse cuenta que está
tocando leyes de la naturaleza. Las leyes de la
naturaleza, como todos sabéis, dicen que este
objeto se caería un millón de veces si yo lo
soltara puesto que se ejerce sobre él la fuerza
de la gravedad que es una ley de la naturaleza y
no cabe la más remota posibilidad de que al
soltarlo se quede suspendido en el aire.
Pues lo que ha descubierto Hamer es de esta
índole. Yo sé que parece muy duro, muy difícil
de creer, imaginaros lo que puede suponer para
nuestra clase médica, que por primera vez le
pongan por delante cinco leyes de la naturaleza
que se cumplen en el 100 por ciento de los
casos.
Cuando él se da cuenta de esa relación,
lógicamente piensa que el ser humano no es
solamente una rodilla, no es solamente un codo,
no es solamente un pecho. La medicina clásica en
su súper especialización continua, nos obliga a
especializarnos cada día más.

Es habitual que si
a una persona le duele una rodilla va a un
traumatólogo pero a su vez ese traumatólogo le
deriva a un compañero que es a la vez
traumatólogo pero más especialista que él en la
rodilla con lo cual el traumatólogo
especializado en rodilla sólo sabe de rodilla.
Se está perdiendo la visión de conjunto,
tratamos el cuerpo humano por piezas, por partes
separadas del todo y Hamer lo que sí tiene muy
claro es la unidad del ser humano. Se da cuenta
que el ser humano tiene sique (si queréis alma),
cerebro y órganos. Está encontrando la relación
entre sique y órgano. ¿Qué está pasando mientras
tanto en el cerebro?


El es radiólogo y está harto de hacer scanners
(tomografía computada) y nunca ha visto en el
cerebro una señal de nada. Todo sabemos que el
cerebro dirige todas las funciones del cuerpo,
sin embargo esto no es tenido en cuenta por la
medicina clásica, lo olvida sistemáticamente.
Todos sabemos que el cerebro controla las
funciones de todos los órganos, de todos los
tejidos y que está conectado con todas las
células. Es más, la medicina clásica admite que
una célula, sólo una célula, es capaz de recibir
un orden de 55.000 estímulos bioquímicos
simultáneos a través de neurotransmisores. Sin
embargo la medicina clásica sólo conoce un orden
de 20. Pero en cuanto a estímulos bioeléctricos
es incalculable la posibilidad que tiene una
célula de recibir información simultánea.

Sin
embargo no tenemos en cuenta este flujo de
información y seguimos investigando sobre la
celulita, que si los oncogenes, que si la célula
hace, que si la célula deshace como si la célula
fuera un ente aislado del resto del organismo
que llevara su propia vida y se mantuviera
completamente ajena a las órdenes cerebrales.
Hamer sabe que eso es incierto y que hay
cantidad de ejemplos cotidianos que avalan su
principio de relación sique-cerebro-órgano.
Todos sabemos que un estudiante a la hora de
presentarse a examen puede tener una colitis.
Todo médico diría que es normal y que es
producto de su estado de ánimo. Si nos damos un
susto nos aumenta la frecuencia cardiaca,
también eso es normal. Ante una situación que
nos repele se nos ponen los pelos de punta. La
úlcera se llama ya úlcera de stress dando por
hecho que el stress es la causa de las úlceras
de duodeno. Se habla también del infarto de
miocardio en las personas de riesgo que trabajan
mucho.


Hasta ahí a la medicina no le queda más remedio
que asumir, que admitir, y entra dentro de su
lógica esa posibilidad, pero cuando hablamos de
enfermedades mayores la medicina deja de lado
estos supuestos. Dice: las enfermedades de las
que hemos hablado hasta ahora son enfermedades
sicosomáticas y que las trate el médico de
cabecera, el médico de pueblo o el siquiatra
pero dejen para nosotros los cánceres y las
enfermedades graves que son asunto de los
entendidos de la materia. Somos
superespecialistas, hemos perdido la visión de
conjunto y sin embargo nos arrogamos el derecho
de tratarlas porque conocemos más de ellas que
nadie. La equivocación es manifiesta y el
sentido de la investigación va por un camino
totalmente equivocado como Hamer demuestra.

 
Hamer, ante la posibilidad de que el cerebro
pueda dar alguna señal de lo que está pasando a
nivel síquico y a nivel orgánico, se sienta un
día ante un scanner cerebral que tiene en el
hospital en el que es jefe del servicio y
empieza a hacer un scanner cerebral, cosa que
hasta ahora no se había hecho nunca, de aquellos
pacientes que tienen una patología no
neurológica, no cerebral, por ejemplo un cáncer
hepático.
Todos sabemos que en la radiología hay unas
imágenes que la medicina nunca ha sabido
explicar.

Son un tipo de circulitos dispersos
por el scanner cerebral que aparecen en lugares
diversos y como la medicina nunca pudo darles
explicación son considerados todavía como
-artefactos-, productos de la máquina, problemas
de la máquina. Hamer se sentó por primera vez en
un scanner para ver si esos artefactos tenían
algo especial que decirle en la relación
causa-efecto. Y para su sorpresa comprueba que
esas cien mujeres que tenían un cáncer
intraductal de mama tenían un redondelito de
esos, un artefacto en la misma zona del cerebro
que paradójicamente es la zona del cerebro que
rige la mama izquierda.

Pero si analiza los
pacientes que tienen un problema de riñón
encuentra que todos, absolutamente todos, tienen
un artefacto en una zona del cerebro que
paradójicamente es la zona del cerebro que rige
el riñón. Tanto es así que descubre una
cartografía, añade una cartografía nueva al
conocimiento médico. Comprueba que eso que se
llamaban artefactos no son artefactos sino la
señal cerebral de lo que está ocurriendo a nivel
síquico y a nivel orgánico.
El me contaba un día que cuando descubrió eso se
quedó durante tres horas sentado delante de un
scanner porque no daba crédito a lo que acababa
de descubrir imaginando lo que venía detrás, lo
que iba a venir.

Era demasiado fuerte para que
una clase médica sumamente establecida pudiera
asumir semejante descubrimiento. Pero como no
podía ser él el único que diera vueltas sobre
este asunto se fue a la Siemes que es en
Alemania la empresa más grande que produce
scanners y todo tipo de aparatos de radiología.
Al entrevistarse con el jefe de ingenieros de la
Siemens y plantearse lo que acababa de
descubrir, éste le dice: Pues mire no está Ud.
muy alejado de lo que nosotros pensamos porque
nunca hemos creído que esas imágenes fueran
artefactos, la máquina no puede producirlos.
Pero como la clase médica no puede explicarlos y
nosotros tampoco se sigue sosteniendo que lo
son.

Pero podemos salir de dudas, podemos crear
un protocolo y durante seis meses vamos a
estudiar con dos máquinas diferentes para ver si
son realmente artefactos o están en la cabeza
del individuo. El protocolo es muy sencillo y la
manera de investigarlo es tremendamente fácil y
hoy puede hacerse en cualquier servicio de
radiología. Si el artefacto lo está produciendo
la máquina y la máquina lo produce en una
determinada dirección en relación a la cabeza
del paciente giremos la cabeza del paciente. Si
la imagen se produce ahora en el mismo lugar
anterior estaríamos frente a un artefacto. Si la
imagen se mueve junto con la cabeza del paciente
es porque el objeto está en la cabeza y no es
producto de la máquina. Si repetimos la
experiencia con otra máquina diferente y ocurre
lo mismo habremos llegado al resultado buscado.
Lo que se había planeado como un protocolo para
seis meses en dos meses quedó resuelto.
La conclusión es que esas imágenes estaban en
las cabezas de los pacientes y eran la señal de
las enfermedades orgánicas.

 
Es cuando Hamer postula su primera ley: La Ley
Férrea del Cáncer, la ley de hierro del cáncer
porque se cumple en el cien por ciento de los
casos. Y no solamente vale para el cáncer. La
ley se llama ley de hierro del cáncer y
enfermedades similares al cáncer. La palabra
cáncer en la medicina que nosotros trabajamos ha
perdido toda su fuerza y tragedia.
La primera vez que la formula, Hamer dice: todo
shock síquico, altamente traumático que nos toma
por sorpresa y es vivido en aislamiento produce
una ruptura de campo electrofisiológico en un
área concreta del cerebro y a partir de ese
momento se lesiona el órgano que gobierna esa
parte del cerebro. Por primera vez se hace el
triángulo. Por primera vez se pueden valorar los
tres polos del ser humano: la sique, el cerebro
y el órgano.
Todo shock síquico, altamente traumático,
hiperagudo que te pilla a contra pie, es decir
inesperado, produce estos efectos. Hamer lo
compara con el penal en un partido de fútbol, el
arquero se tira hacia un lado y la pelota va
para el otro, de esta manera se hace el gol.

Si la persona espera el golpe no hay gol. -Que te
pilla a contra pie y vivido en aislamiento-:
esto es tremendo, es importantísimo y condición
sine qua non para que se produzca el
cortocircuito cerebral. La persona se lo tiene
que tragar. La idea por ende le está dando
vuelta continuamente, lo vive en soledad, en
aislamiento, no lo comunica. Mientras dura esa
situación conflictiva se produce un
cortocircuito a nivel cerebral y desde allí se
manda un error de codificación al órgano. De
este modo aparece la enfermedad en el órgano.
Esta primera ley se cumple en el cien por ciento
de las enfermedades excluyendo tres tipos de
enfermedades: los traumatismos, los
envenenamientos y las que ya se nace con ellas.
Todas las demás, absolutamente todas se rigen
por esta ley.
Esta es la primera ley de Hamer. Pero Hamer
sigue adelante investigando y además a una
velocidad tremenda y descubre que la enfermedad
es un proceso bifásico.

Hasta ahora la
enfermedad solamente se tiene en cuenta al
momento de dar su primera sintomatología o
cuando es descubierta por una prueba radiológica
o por una prueba fortuita en el hospital pero
nada más. El proceso empieza en el momento en
que aparece el primer síntoma de la enfermedad y
hasta que la enfermedad termina. Hamer se da
cuenta que esto no es cierto. ¿Por qué ? Porque
lo primero que debe hacerse es un scanner
cerebral (él a partir de ese momento y todos
nosotros ahora trabajamos con scanner cerebral)
que es una prueba científica irrefutable. Con un
scanner cerebral sin saber la historia del
paciente se puede diagnosticar todo lo que
tiene, lo que ha tenido, en qué fase se
encuentra y qué lo ha producido. Esto es una
prueba científica, no es una especulación, no es
medicina alternativa ni es una medicina
especulativa.

Esto es: -señor mío, aquí tenemos
un scanner y vamos a ver si es verdad o mentira
lo que yo digo comparándolo después con la
historia clínica del paciente. Esto es lo más
tremendo que Hamer ha aportado a la medicina.
Además, al seguir investigando descubre que el
-artefacto- puede ser de dos formas: si hay 100
personas con un problema de riñón, 50 tienen por
ejemplo un artefacto en forma de -diana-, es
decir un círculo con un punto en el medio y los
otros 50 lo tienen en forma de mancha, es un
círculo con una mancha negra, un edema cerebral.
Entonces Hamer se da cuenta que los que lo
tienen -en diana- tienen el conflicto activo,
están viviendo el conflicto en ese momento. Si
se le pregunta al paciente sobre el contenido
del conflicto el paciente responde cosas del
tipo: sí, todavía estoy enojado con mi hermano o
yo todavía estoy pendiente de la herencia de mi
tía.


Pero sin embargo aquellos que tienen la mancha,
han tenido el conflicto pero lo han resuelto. Y
esto en el 100 por ciento de los casos: no hay
un individuo con una imagen -en diana- que diga
yo ya he resuelto el conflicto y tampoco hay un
individuo con esa imagen en forma de mancha que
diga yo no he tenido nunca ese conflicto. Ocurre
siempre en el 100 por ciento de los casos.
Además paradójicamente, a nivel orgánico existe
una sintomatología de -conflicto activo- y una
sintomatología de -conflicto en solución-. De
este modo Hamer descubre la segunda ley que es
la ley del carácter bifásico de las
enfermedades: toda enfermedad es un proceso
bifásico en tanto y en cuanto la persona
resuelva el conflicto.

Es decir que hay una
primera fase de enfermedad que es la fase del
conflicto activo y hay una segunda fase que se
desencadena siempre que la persona resuelve su
conflicto. Y en ese momento la solución ocurre,
lo mismo que en la fase activa, en los tres
niveles: a nivel síquico esa persona ha resuelto
el conflicto, a nivel cerebral lo que antes era
una diana ahora es una mancha y en el nivel
orgánico lo que antes era enfermedad, ahora
comienza la fase de curación orgánica. El
cerebro da la orden de restitución del daño
causado. Esta explicación terapéutica está a
años luz de lo que hasta ahora conocíamos. Lo
más impresionante, vuelvo a repetirlo, es que la
ley de la naturaleza, se cumple en el 100 por
ciento de los casos.
Sin embargo encuentra un muro impresionante.
Muchas veces está el conflicto en solución con
su imagen cerebral en forma de mancha, a nivel
síquico, hablando con el paciente, el paciente
relata que tuvo el conflicto pero que ya lo ha
resuelto y en ese momento empiezan a aparecer
los síntomas a nivel orgánico.

Y eso no encaja.
A veces no existe relación entre el estado
emocional del paciente, su estado cerebral y
algunas enfermedades. En la fase activa no han
dado señal, sin embargo en la fase de solución
empiezan a dar señales, empiezan a dar
sintomatología. Hamer empieza a investigar sobre
embriología.
Embriología es la parte de la medicina que
estudia desde el momento de la fecundación hasta
el momento del parto, es decir la evolución del
embrión, cómo se va formando. Pero todos los
médicos sabemos (y esto ocurre en todas las
facultades) de embriología lo que aprendemos en
el primer trimestre del primer año de medicina
en Anatomía I. Una vez aprobado ese trimestre se
sigue adelante y no se vuelve a estudiar
embriología en el resto de la carrera.

Por lo tanto, la bibliografía que hay sobre embriología
es simplemente descriptiva, de cómo se va
formando el feto. Parecería ser que la
Naturaleza no tiene mayor intención en esa
formación. Es un hecho como puramente casual: de
alguna manera se tenía que formar, ya hemos
descubierto cómo, así que cerramos el capítulo.
Es por eso que Hamer se ve obligado a investigar
solo qué importancia tiene que un órgano esté
formado por un tejido o por otro. Todos sabemos
en medicina que todo el organismo está formado
por solamente tres tejidos, tres hojas
blastodérmicas: el ectodermo, el mesodermo y el
endodermo. Bien, Hamer se pone a estudiar qué
importancia tiene que un órgano esté formado por
mesodermo o endodermo y es en este punto cuando
descubre su tercera ley que es la confirmación
de la segunda. Descubre cómo funciona cada
tejido del organismo en conflicto activo y en
conflicto en recuperación y se encuentra con que
el 80% de las enfermedades actualmente
diagnosticadas como enfermedades son en realidad
la fase de curación de los conflictos.

Es decir por ejemplo si un cáncer intraductal de mama en
una mujer, al ser un ectodermo, un ectodermo en
fase activa del conflicto pierde sustancia, se
hacen úlceras en los conductos galactóforos de
la mama pero la mujer y el médico no lo notan
porque ese proceso no da sintomatología. Sin
embargo a nivel cerebral tendría la imagen en
diana y a nivel síquico esa mujer tendría el
problema activo. Pero si la mujer resuelve el
conflicto inmediatamente viene la orden cerebral
de curación del daño causado.
Yo siempre pongo un ejemplo que vais a entender
rápidamente porque supongo que esto es demasiado
espeso para los que no son médicos: un día a uno
cortando jamón se le va el cuchillo y se lleva
un trozo de carne, no un corte sino un trozo.


Todos sabemos lo que ocurre al día siguiente, la
medicina lo ve normal y lo deja evolucionar. Al
día siguiente lo que ocurre es que se inflama la
zona de alrededor de la úlcera y se van a
empezar a reproducir los tejidos del borde con
la intención de cerrar el agujero, de restaurar
el daño, de tapar el boquete. Durante ese tiempo
la zona va estar más o menos enrojecida e
inflamada. El cerebro ha dado inmediatamente la
orden de reparar el daño. A nadie se le
ocurriría ir a un oncólogo a que le hiciera una
biopsia de esa herida. Pobre de él si se le
ocurriese ir y más si el oncólogo le hace caso,
lo que es difícil, y le saca una muestra del
borde de la herida y se la manda al patólogo.
Sin decirle nada al patólogo porque si le dice
algo el patólogo ya sabe lo que tiene que decir.
Pero si no le dice nada el patólogo va a firmar
un informe que dice que eso es un epitelioma, un
cáncer de piel. Pero lo que en realidad se está
produciendo es el relleno de un agujero. Bien,
en la mama de la que hablábamos antes nadie ha
visto la primera fase de la enfermedad, la fase
del conflicto activo.

Sólo se ve la fase de
solución que es la aparición de un edema
alrededor de las úlceras de los canales
galactóforos de la mama y una proliferación
celular en los bordes de las úlceras que intenta
rellenarlas. Pero claro como da inflamación y
molestias, la mujer sale corriendo al
ginecólogo, el ginecólogo ve eso anormal, fuera
de lugar, le hará una biopsia y el diagnóstico
será cáncer intraductal de mama. Y esa señora se
estaba curando. Esa señora no tenía cáncer ya.
Esto que digo sé que es brutal porque hoy por
hoy es la causa de muerte más importante en las
mujeres. Sin embargo el cáncer de mama se
diagnostica siempre en fase de curación.


Ahora veamos qué haríamos nosotros: tranquila
señora Ud. no tiene ningún problema, ni biopsia
ni nada. Déjelo y lo mismo que a los quince días
terminaba el proceso de cicatrización del
cuchillo del jamón, el edema se retira y la zona
queda cicatrizada, exactamente lo mismo hace el
organismo en la mama. Y al cabo de un tiempo eso
se retira y no pasa absolutamente nada.
Esta es la tercera ley. Hay tres tejidos. De
este que hemos hablado es el ectodermo. Pero
otro tipo de tejido es el endodermo que es el
tipo de tejido que forma fundamentalmente el
tubo digestivo que funciona completamente al
revés. En vez de perder sustancia en fase activa
lo que hace es proliferar sustancia en fase
activa y necrosarse en solución.


Por ejemplo un señor vive un conflicto del tipo
que nosotros llamamos de guarrada. Le han hecho
una guarrada muy grande. Concretamente un señor
que es socio de su cuñado, un día, yendo a la
escribanía después de muchos años de sociedad
descubre que el cuñado ha puesto todo a su
nombre y prácticamente lo ha dejado en la calle.
Vive la situación no solamente desde el punto de
vista económico sino también por aquello de que
-mi cuñado me ha hecho una guarrada-. El
colorido del conflicto es el que determina el
área concreta del cerebro que se va a lesionar y
por lo tanto el órgano afectado. Por eso es que
en 100 casos de mama, las 100 mujeres tienen un
conflicto con el mismo colorido. Sin son
diestras y la mama es la izquierda sería un
conflicto de madre-hijo.

 

Conflicto de separación de un hijo. Si la mama es la derecha sería un conflicto general y especialmente de pareja.
Pero volviendo al ejemplo anterior, al vivir el
conflicto como guarrada, no como pérdida
económica sino como guarrada, el señor lesiona
la zona cerebral que rige el colon y mientras
está viviendo el conflicto activo, en el colon
se está produciendo un tumor, es un carcinoma de
colon, es un tumor en la luz del colon. Si ese
tumor crece y no llega a un tamaño suficiente,
no afecta al tránsito intestinal y la persona no
tiene sintomatología. Pongamos que al cabo de
uno o dos meses se decide y le cuenta a su mujer
y habla con su cuñado. El cuñado reconoce su
error y llegan a un acuerdo, van a la escribanía
y arreglan todo. El señor resuelve su conflicto.
Pero al cabo de unos días comienza a sangrar por
el recto. ¿Por qué sangra ? Es un endodermo y en
fase de solución tiene que necrosarse el tumor.
Este es el primer síntoma que tiene este señor,
una proctorragia. Nadie está acostumbrado a
deponer heces con sangre. Sale corriendo a ver
al médico. El médico le hace una rectoscopía y
se encuentra con el tumor. Diagnostica carcinoma
de colon y desencadena lo que ya sabéis. Ese
señor ya estaba curado.

 
Muchos os plantearéis: ¿por qué la gente
dejándose a su libre albedrío en casa no se
cura? Es la pregunta que se hace casi todo el
mundo puesto que en 80 o 90 % de los casos
podríamos dejarlos puesto que aparece la
sintomatología en fase de curación. Hay una
teoría y además esto tiene para mí un particular
interés personal que es la teoría de la
metástasis. Si alguno de vosotros habéis visto
los programas de televisión que hemos hecho, en
el segundo programa yo hablo precisamente de las
metástasis. No me quería venir de Barcelona sin
hablar de eso porque tiene una importancia
tremenda. Toda la oncología se basa en dos
hechos fundamentales. El primer hecho es el
diagnóstico del patólogo, del anatomo patólogo,
el que analiza las células.

Toda la clase médica
piensa que el patólogo hace siempre diagnóstico
de certeza. El patólogo como dice Hamer es
siempre como una tirada de dados. Esto es muy
duro. Tengo amigos patólogos y algunos que
trabajan con nosotros que están de acuerdo
concretamente en esta expresión, que es una
tirada de dados. Es triste decirlo pero el
patólogo no es nunca capaz de diferenciar una
proliferación celular que se ha formado en un
callo de fractura de una proliferación celular
con la que se ha formado un osteosarcoma si no
se le dice de dónde procede la muestra. Es decir
no son capaces de diferenciar una proliferación
celular proveniente de una cicatriz de una
proliferación celular que ha formado un cáncer.
El diagnóstico lo da en medicina la concurrencia
de tres servicios: anatomía patológica,
oncología clínica y radiología. Pero ninguno por
sí mismo puede hacer diagnóstico certero en
oncología.

Ahora unidos los tres... Si esta
muestra que le mando al patólogo es de un señor
que ha sido atropellado por un auto hace quince
días, con la imagen radiológica que muestra el
corte en el fémur, está clarísimo que la muestra
corresponde a un callo de fractura. Otro caso.
Un señor que tenía un cáncer de hígado hace dos
años y por regla general hace una metástasis
generalizada por todo el cuerpo entonces se
trata de cáncer.
Y no es cierto. En anatomía patológica en el
diagnóstico celular se tienen que dar 10 pasos y
en cada uno de esos pasos hay 10 variables. Hay
montones de trabajos en medicina clásica que
demuestran que una muestra de tejido mandada a
25 patólogos distintos sin decirles de dónde
procede daría 25 resultados diferentes. Y eso es
la base fundamental de la oncología. A tal
extremo que en la calle se dice que un patólogo
es capaz de diferenciar una formación celular
benigna de una formación celular maligna, de si
esto es un cáncer de grado tal. Esto es
totalmente falso.


La espina dorsal de la oncología es la creencia
en la teoría de la metástasis. La teoría de la
metástasis está viva desde hace nada menos que
119 años y la postuló un médico alemán que se
llamaba Virchow. Esta teoría dice que un cáncer
originario puede dar metástasis, es decir otro
tumor en otra zona del organismo mediante
diseminaciones patógenas. Es decir que una
célula cancerígena se separa del tumor
originario y la metástasis se implanta luego en
el nuevo territorio y allí se reproduce y da por
lo tanto un segundo cáncer. Hay un hecho que es
indudable, que todos lo vemos y es que un cáncer
se puede diseminar por todo el organismo. Un
cáncer que hoy lo tenemos localizado aquí,
dentro de seis meses puede estar en cinco partes
más. De alguna manera había que explicar este
hecho incuestionable.

Sin embargo las teorías
siguen vivas hasta que alguien demuestra que son
falsas o se encuentra otra teoría que sea más
creíble que la anterior. Esta teoría de la
metástasis estuvo vigente hasta los años mil
novecientos sesenta y poco. Si por ejemplo,
tenemos un cáncer de hueso en la rodilla y luego
aparece en el pulmón todos pensaríamos que una
célula de la rodilla, caminando por la sangre
llega al pulmón y forma un cáncer óseo en el
pulmón. Sin embargo el avance en la electrónica
y en los microscopios demuestra que las células
del pulmón son siempre células pulmonares. Por
lo tanto esa célula ósea que ha venido viajando
por la sangre, al llegar al pulmón tendría que
formar un cáncer óseo y sin embargo en el pulmón
no encontramos un cáncer óseo.

Y en el hígado un
cáncer que no sea hepático. Y en hueso un cáncer
que no sea óseo. Por lo tanto hay que reforzar
esta teoría y hay que decir que esa célula que
por otra parte y esto quiero recalcarlo que
nunca jamás se ha encontrado en la sangre, esa
célula en su camino por la sangre sufre una
metamorfosis y se convierte en el tipo de célula
que corresponde al órgano que va. Esta es la
espina dorsal de toda la oncología y la que
desencadena todo el proceso terapéutico
oncológico de quimioterapia y radioterapia. Como
dije en el programa de televisión es inaudito
que con el avance tecnológico y de laboratorio
que tenemos hoy no hayamos podido encontrar una
célula viajando por la sangre cuando somos
capaces de encontrar otro tipo de células y
todos los subproductos de una célula (las
transaminasas, enzimas).

Tenemos la forma de
encontrarlos y medirlos. Sin embargo no somos
capaces de encontrar una célula entera en la
sangre. Los japoneses están marcando células
tumorales con radioisótopos radioactivos
tratando de determinar si esas células viajan
por el torrente sanguíneo y hasta ahora no se ha
podido ver que alguna célula se ha salido de su
tejido y se haya implantado en otra parte. ¿Por
qué ? Porque esa teoría es falsa.
Hasta que llega Hamer y demuestra el por qué de
las metástasis. Hamer va a un congreso y dice
miren, lo que ustedes están contando es lo
siguiente: que una célula cancerígena que es tal
porque se ha vuelto loca, que no sabe lo que
hace, se separa de su tumor original, pierde su
conexión con el cerebro pero eso no importa, es
autónoma, se pone a viajar por la sangre aunque
nunca se la ha visto.

Es tanto como decir que un
canadiense rubio de ojos azules que está loco se
hecha a nadar al mar pero como nadie lo ha visto
no sabemos a qué mar se ha tirado. Y en su
caminar, cuando está nadando sufre una
metamorfosis, según parece además de loco es
superinteligente porque se da cuenta que va a
China y cuando llega a China ya se ha convertido
en chino. Miren hasta ahí hasta podría creerlo.
Pero lo que no puedo admitir es que un oncólogo
entre mil millones de chinos pueda afirmar que
uno determinado es el canadiense.
Esta es la teoría de las metástasis: como a una
persona se le encuentra un tipo de cáncer en una
pierna todo lo que aparezca a partir de ese
momento aunque no se parezca ni en pintura viene
de la pierna. Entonces cuál es el tratamiento de
la medicina clásica, el tratamiento de la
medicina clásica es acabar con esa hipotética
célula que está solamente en la mente de los
médicos porque nunca se ha encontrado en el
cuerpo. Acabar con ella como sea, empleando
quimioterapia.


Es el caso de una señora a la que se le ha
diagnosticado un carcinoma intraductal de mama.
Hay que quitarle la mama mediante cirugía. Es un
bultito que mide un centímetro y está detrás del
pezón, está muy alejado de la parrilla costal,
sin embargo se le quita toda la mama. Le hacemos
una mastectomía total. Pero como pensamos en esa
maldita célula que se puede haber escapado vamos
a irradiar toda la zona porque de ese modo vamos
a achicharrar no solamente las propias sino
también las extrañas. Y después por si las
moscas le vamos a dar quimioterapia lo cual la
persona, que es mucho más fuerte que lo que la
medicina se cree, aguanta. Y al cabo de cinco
años, revisión periódica tras revisión periódica
cada seis meses, le aparece una osteolisis. Una
descalcificación de una vértebra o una
descalcificación de la cabeza del fémur derecho.
Se le hace una gama grafía ósea y esto basta
para diagnosticar una metástasis de hueso.

 

 La pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde ha estado
esa célula durante cinco años ? Estamos hablando
de una célula que salió hace cinco años de la
mama y que ha aguantado cirugía, radioterapia y
quimioterapia (estaría en el fondo del mar,
metida en un cofre, aguantando todas estas
historias) y al final, después de cinco años
aparece en el hueso de la cadera y hace decir al
oncólogo que la señora tiene una metástasis
ósea.
O después de 22 años como tengo yo un caso. A
los 22 años le aparece una metástasis.
¡Santo Dios! ¿Alguien conoce una célula que viva
22 años? Sin embargo esto que lo conocen todos
los médicos no es para ni siquiera pensarlo.
Solamente las neuronas viven desde el momento en
que nacemos hasta el momento de morir.
Precisamente el único sitio donde no se dan
cánceres, en las neuronas. Lo que pasa es que al
no saber, la oncología está dando tumbos de un
lado para otro. Hamer demuestra que esto es
totalmente falso.


¿Y qué es lo que dice Hamer? En un proceso
oncológico, cuando se tiene un cáncer, hay un
momento en que se produce un shock altamente
traumático hiperagudo que te pilla a contra pie
y que es vivido en aislamiento. Es el propio
diagnóstico y el proceso oncológico el que va
desarrollando metástasis. Así encontramos una
mujer que hace miedo a morir porque tiene 32
años y le han diagnosticado cáncer. Al hacer el
miedo a morir lesiona a nivel cerebral la zona
que corresponde al pulmón y al cabo de dos meses
tendrá una suelta de globos en el pulmón. Y el
médico le dirá ¿ves como era verdad que lo que
tenías en el pecho era un cáncer? Y no tiene una
metástasis pulmonar proveniente de la mama.
Porque además el intraductal de mama es un
ectodermo y el pulmón es un endodermo, es un
adenocarcinoma. Pero puede que esa mujer no haga
miedo a la muerte y entonces no le sale nada en
el pulmón. De allí el hecho de que las
metástasis son imprevisibles.

A esa señora de 32
años no le preocupa la muerte, lo que le
preocupa es que tiene dos hijos pequeños en este
mundo y que si ella se muere, sus hijos van a
quedar abandonados y hace un miedo a dejar a sus
hijos en la indigencia y esa mujer tendrá una
metástasis hepática en el plazo de seis meses a
un año. Pero puede que no tenga hijos y que
aguante toda esta historia y que no haga
metástasis en ningún lado. Le dirán entonces -lo
hemos tomado a tiempo, quédate tranquila, no va
a pasar nada. Te vamos a dar quimio y radio para
nada, no se puede haber escapado una célula-.
Pero a esa mujer la someten a un tratamiento de
quimioterapia y además antiestrógenos que le van
a quitar la libido. Esa señora va a perder su
apetito sexual y tiene 32 años y un marido joven
y entonces esa mujer al cabo de un tiempo sufre
una tremenda desvalorización de sí misma en el
terreno sexual.

Y esa desvalorización sexual
afecta a la pelvis y como está en fase activa
del conflicto y es un mesodermo perderá
sustancia, es decir se harán agujeritos en los
huesos. Al cabo de dos años a un médico se le
ocurre hacer una gamagrafía ósea y encuentra
esos agujeritos y le dice -tienes una metástasis
ósea-. Eso ha ocurrido a los cinco años del
cáncer de mama. La señora recibe el segundo
diagnóstico como diciendo -ya no tengo
escapatoria, si después de cinco años de estar
luchando contra él me vuelve, aparecer ahora ya
no tengo escapatoria-. Ahora es cuando hace
miedo a la muerte y aparece la metástasis
pulmonar. Lo más maravilloso de todo es que esto
se puede demostrar en el 100 por 100 de los
casos.
La cuestión es que no son las situaciones en sí
las que crean los problemas sino cómo uno las
vive. Uno es responsable de su propia enfermedad
y lo que descubre Hamer es que la enfermedad no
es un error de la madre naturaleza, que la
enfermedad no es un fallo del cuerpo humano, del
modelo, incluso que la enfermedad no es un
castigo por nuestros pecados ni es una forma de
penitencia.

La enfermedad es un programa
inteligente de la madre naturaleza encaminada a
decirle a las personas -esta situación que estás
viviendo no te conviene-. Hamer descubre nada
más y nada menos que la Naturaleza quiere que
seamos felices y que cuando vivimos y nos
empeñamos en vivir una situación que va en
contra de nuestra propia esencia, que va en
contra de nuestra coherencia interior, se
desencadena un programa a nivel cerebral que
mediante la lesión de un órgano nos pone en
aviso.
Hamer ha llegado a encontrar la relación
causa-efecto de prácticamente el 90 % de las
enfermedades. Figuran en una tabla de varias
columnas, tipo de enfermedad, el conflicto que
la produce, cómo evoluciona a nivel orgánico en
fase activa del conflicto y cómo evoluciona a
nivel orgánico en fase de solución y el foco de
Hamer en el cerebro. Esta tabla es una máquina
de hacer medicina.


Somos nosotros los causantes de nuestra propia
enfermedad, no podemos echarle la culpa a otro.
Se acabó eso de decir la naturaleza ha fallado
en mí, la mala suerte, el castigo divino y ahora
voy al médico para que me cure haciendo abandono
de nuestra propia responsabilidad. En la medida
que se resuelva el conflicto la enfermedad se
cura y no hay tu tía, y cualquier cosa que haga
el médico no podrá curar si el conflicto está
activo. Se acabó eso de ir al médico para que el
médico resuelva el problema.
Ahora el médico podrá dar las cartas de
navegación. Dirá -la enfermedad viene por aquí-,
lo que está tratando de decir es -cuando una
persona está viviendo una situación indigesta
está haciendo un cáncer de estómago y en este
momento en la curvatura mayor del estómago se
está desarrollando una masa tumoral en base a
células hiperproductoras de ácido clorhídrico
que se necesitan para digerir-. Mientras no se
resuelva el problema y no deje de indigestarse
con la situación ya se podrá quitar el estómago
o cualquier otra cosa, pero la enfermedad
seguirá adelante.


En los scanners cerebrales nos encontramos por
ejemplo con conflictos de pérdida. Un conflicto
de pérdida de un ser querido afecta en mujer a
ovarios y en varón a testículos, con conflictos
de territorio que afecta a arterias coronarias,
con conflictos de frustraciones de tipo sexual,
con conflictos de desvalorización. Hay un
completo mapa cerebral con los diferentes
conflictos.
Nos encontramos con que si agrupáramos todos los
tipos de conflicto del mapa cerebral nos
encontraríamos con dos grandes tipos de
conflicto. Los demás son matices de ellos.
Dependiendo del matiz es el órgano que se ve
afectado. Estos dos tipos de conflicto en los
que cae el ser humano son conflicto de apego y
conflicto de desamor. Y no hay más.
En el caso del apego por ejemplo un señor que
tiene una fábrica y la fábrica se le viene
abajo: contrariedad indigesta, contrariedad en
el territorio, pérdida económica, se me viene
todo abajo, ya no puedo más, ¿qué va ser de mis
hijos ?, guarradas, pérdida de amigos-
En el caso de desamor nos encontramos muy a
menudo con el conflicto de desvalorización.

La desvalorización es un conflicto de desamor con
uno mismo. Un conflicto de desvalorización
intelectual afecta las vértebras cervicales y en
fase activa del conflicto perderá sustancia
(descalcificación) y en fase de recuperación
habrá recalcificación y allí es cuando duele.
Sólo duele en fase de solución. Para
recalcificar el hueso se tiene que distender el
periostio y eso es lo que produce el dolor.
La desvalorización siempre se relaciona con los
huesos y tiene múltiples matices. Si uno retoma
la Biblia, allí se nos dice que somos templo del
Espíritu Santo pero no lo hemos creído. ¿Y quién
mantiene el templo levantado? Las columnas. Y
cuando uno no se cree que es templo del Espíritu
Santo se dice que es una porquería, que no vale
para nada, que no soy capaz, que a mí Dios no me
quiere, etc. Se está atentando contra las
columnas del templo.

Y como esta es una
situación en la que entramos y salimos con mucha
facilidad se genera una artrosis. La artrosis es
un conflicto activado y desactivado. Cada vez
que desactivamos recalcificamos, cada vez que
activamos descalcificamos. Es durante la
recalcificación (desactivación del conflicto)
cuando se produce el dolor.
La columna dorsal es afectada por un conflicto
de desvalorización de la personalidad, Y así
seguiríamos: el hombro derecho por la pareja, el
hombro izquierdo por los hijos, la cadera
derecha es no poder con una situación. Y todo
esto se cumple en el 100% de los casos.
La desvalorización afecta a huesos, músculos y
ganglios. Del matiz de la desvalorización
depende la zona del cuerpo en la que va a
aparecer el conflicto. Los ganglios linfáticos
son conflictos de leve desvalorización de sí
mismo. Los músculos se ven afectados por una
moderada desvalorización de sí mismo y los
huesos por una gran desvalorización de sí mismo.



Los ganglios linfáticos son un mesodermo que en
fase activa del conflicto pierden sustancia y
entonces tenemos una persona que tiene una leve
desvalorización de sí mismo por ejemplo un
conflicto de territorio (su casa, sus
posesiones, su trabajo, incluso su territorio
afectivo). Al perder sustancia se hacen
agujeritos en el interior del ganglio, se
convierte en un queso gruyère. Esta situación no
da sintomatología ni puede detectarse por
radiografía y no vamos a ir al médico a que me
saque algunos ganglios para verificar esto. La
fase activa del conflicto pasa desapercibida. Al
producirse una revalorización comienza la etapa
de solución. La orden cerebral ante el conflicto
resuelto es que se rellenen los agujeros. La
única manera de rellenar estos agujeros es
generar material extra y se produce un edema.
Vamos al médico que decide sacar un ganglio y se
encuentra con células en reproducción y el
diagnóstico es linfoma de Hodkin. Justo cuando
se estaba curando.

El médico dice que como estas
células en reproducción son malignas hay que
sacarlas y por lo tanto establece un tratamiento
con quimioterapia. Pero el cerebro siempre gana.
¿Cómo codifica el cerebro esta agresión? La
codifica como agresión: -no me dejan curar-. El
cerebro no sabe en qué facultad estudió el
médico, no sabe de las buenas intenciones del
médico. El cerebro codifica los hechos: -si
estoy mandando una orden de rellenar agujeros y
un gracioso me mete quimio para evitar que las
células se multipliquen debo dar una orden de
aumentar la producción de células-. De ese modo
estamos jugando al ratón y al gato. ¿Qué hacemos
un linfoma de Hodkin ? Pues nada, tranquilos.
Después de seis meses ya habrá pasado todo.
Yo pido perdón por estar fumando. Desde que me
enteré que no produce cáncer ya no lo dejo.
Tengo que aclararlo porque el tabaco es malo.

 Es un tóxico y ya hemos dicho que las leyes de
Hamer no se cumplen en estos casos. Aquí no hay
conflicto de Hamer. La nicotina y el alquitrán
son tóxicos directos sobre los bronquios y eso
más tarde o más temprano termina en una
bronquitis crónica obstructiva. Lo que nunca
puede producir es cáncer. Pero sin embargo este
paquete de cigarrillos, puede producir cáncer de
pulmón. Tiene un texto que dice -Las autoridades
sanitarias advierten que el tabaco puede afectar
seriamente la salud- y en otros dice -las
autoridades sanitarias advierten: fumar provoca
cáncer-.
Esto es mentira. Pero en la consulta tengo casos
reales. A un señor padre de cinco hijos le están
diciendo continuamente -papá no fumes, papá no
fumes...- Una mañana se levanta y como tiene una
bronquitis obstructiva y las secreciones
pulmonares se remansan por la noche ya que los
cilios de los bronquios no pueden moverse
libremente por acción del tabaco, tiene que
provocar la tos matutina del fumador para
expectorar.

Pero como tiene una irritación
continua de la faringe por culpa del tabaco
tiene las venillas a flor de piel y un día al
expectorar explota una venilla y cae en el
lavabo un esputo con sangre. Entonces el hombre
dice: -zás, ya está aquí, me lo pillé-. Es un
shock síquico, altamente traumático, que lo
pilla a contrapie y lo vive en aislamiento por
que se asusta y calla. -No voy a ir al médico,
para qué, mira que me lo han dicho veces...- y
está noche y día dándole vueltas al tema y tiene
la mala suerte que a los tres días se repite el
esputo con sangre. Tarda tres meses en ir al
médico. Tres meses que vive con una angustia de
muerte. Cuando va al médico tiene ya un nódulo
pulmonar, un adenocarcinoma de pulmón. Si
hubiera ido el primer día no le hubieran
encontrado nada. Fue el miedo lo que le causó el
cáncer de pulmón. Hoy está por la calle claro.
El moderador invita a hacer preguntas.
Pregunta: Me diagnosticaron un cáncer de
ganglios inguinales.

Me hicieron cirugía,
quimioterapia y radioterapia. Cuando estaba en
el hospital mi señora contactó con un colega
suyo y le explicó lo que me habían hecho y la
sintomatología que tenía. Ese médico le dijo que
no nos preocupáramos que ya estaba curado. De
hecho eso es lo que a mí me ha resucitado He
pasado por la quimioterapia y por la
radioterapia, me han arrasado toda la ingle, los
testículos... He pasado todo eso y ahora estoy
perfectamente bien.
Moriano: Usted estará conmigo en que el estado
de ánimo que provoca el diagnóstico de cáncer y
el estado de ánimo que provoca la utilización de
terapias agresivas y mutilantes son los
verdaderos responsables de las metástasis y
significa que ha ocurrido un nuevo conflicto.

Si usted ha entendido todo esto sabrá que a partir
de ahora podrá seguir estando igual que como
está ahora. El problema es que como pasamos cada
cierto tiempo por revisiones, no faltará un
gracioso que encuentre un nodulito y propondrá
realizar otra vez terapéuticas agresivas. Yo les
recomiendo a mis pacientes que no pasen más por
la medicina clásica. No porque tengan malas
intenciones. Yo soy un médico clásico, yo vengo
también de la física médica, no vengo de las
medicinas alternativas y he hecho eso antes y he
trabajado del mismo modo que ellos. No tienen
malas intenciones pero tienen un desconocimiento
total. Hoy día la pregunta que me hago es ¿se
puede hacer un buen diagnóstico sin conocer las
leyes de Hamer? ¿Se puede hacer un buen
diagnóstico sin conocer como se comporta un
tejido en fase activa y en fase de solución? ¿No
sabiendo que detrás de eso hay un conflicto? ¿No
sabiendo que hay que resolver el conflicto? Que
hay que hallarlo y luego resolverlo. La
respuesta es no. Y si no se puede hacer un buen
diagnóstico no se puede hacer un buen
tratamiento.

Debemos considerar los resultados.
El 95% de todos los tipos de cáncer se curan.
Pregunta: ¿El tratamiento consiste en
sugestionar al paciente para que viva más
contento o existe algún tipo de terapéutica más
agresiva?
Moriano: Verá. Existe como decíamos antes un
diagnóstico. Cuando el paciente llega a la
consulta el diagnóstico es fundamental y el
diagnostico cubre los tres niveles: el síquico,
el cerebral y el orgánico porque tiene que ser
simultáneo. Es decir si una persona está curada
lo está a los tres niveles y si está enferma lo
está a los tres niveles. Si síquicamente está
viviendo el conflicto tiene la imagen en diana a
nivel cerebral y a nivel orgánico tiene los
síntomas de la fase activa del conflicto. Puede
ser que en un momento no tenga ninguna
sintomatología porque el órgano afectado no da
sintomatología en la fase activa aunque esté la
lesión.

 Es el caso de los ganglios como lo
comprobó Hamer haciendo biopsia de ganglios de
una persona en conflicto activo.
Todo esto es alucinante. Esta medicina está a
años luz y es una ciencia matemática. Se llega
al diagnostico desde cualquiera de los vértices.
Dime que sintomatología tienes en el órgano y yo
ya sé si es sintomatología activa o de solución.
Sabiendo el órgano sé el tipo de conflicto y sé
el tipo de imagen que voy a encontrar en el
cerebro. Dadme un scanner cerebral y digo que
órgano está afectado, en qué fase se encuentra
la enfermedad, si en fase activa o de solución y
cuál es el conflicto que la está produciendo.
Dime que conflicto tienes y te diré qué órgano
se está lesionando y que está apareciendo en el
scanner cerebral. Con estas tres herramientas el
diagnóstico es prácticamente infalible.
El tratamiento: Ante un conflicto sólo quedan
dos soluciones: o se deja de vivir
conflictualmente la situación o se separa uno de
ello.

 Tenemos un paciente con un carcinoma
gástrico porque tiene una situación totalmente
indigesta con su jefe. Son cinco trabajadores
que trabajan bajo un mismo jefe, el jefe se
comporta del mismo modo con todos y solamente
uno vive esa situación de manera conflictual. La
jugada es o deja, como los demás, de vivir
conflictualmente esa situación o se separa del
grupo, se cambia de trabajo e inmediatamente se
desencadena la fase de curación.
El conflicto hay que resolverlo emocionalmente.
Hay matrimonios que viven su relación
conflictualmente. Pues o dejan de vivirla
conflictualmente o se separan porque sino la
naturaleza se encarga de separarlos. La cuestión
no es administrar fármacos. Nuestro trabajo
consiste en darle al paciente las cartas de
navegación. Decirle: Tu problema es este, te
viene por esto y esto es lo que tienes que
resolver. Lo que la naturaleza te está tratando
de decir es que aquí estás viviendo una
situación que no te conviene, o dejas de vivirla
o te separas de ella.

El trabajo de la Nueva
Medicina consiste en utilizar todas las terapias
que están disponibles tendientes a aliviar la
sintomatología de la fase de solución y por
supuesto a resolver el conflicto. Es decir el
tratamiento de los síntomas de curación en la
medida en que podamos aliviarlos siempre y
cuando con nuestra actuación no cortemos la
orden cerebral de curación o nos arriesguemos a
generar un nuevo conflicto. Es decir que nuestro
tratamiento es muy sencillo y al mismo tiempo
muy complicado. El dolor en el hueso es la fase
de curación y esa persona será pautada
inmediatamente en el hospital con morfina. Pero
con la morfina cortamos la orden cerebral. El
enfermo se muere, muy tranquilo pero se muere.
Pregunta:

Quisiera que hablara sobre el cáncer
en niños, especialmente la leucemia.
Moriano: Primera barbaridad. La leucemia no es
un cáncer. La leucemia es una mala
interpretación total y absoluta de la oncología.
La leucemia no es un cáncer. Es la fase de
recuperación de un cáncer de hueso, de médula
ósea. La leucemia solo puede aparecer cuando la
persona se está curando. Como en el caso del
cáncer de mama la fase activa de la enfermedad
es la pérdida de sustancia. En el caso de
médula, la pérdida de médula. En la fase de
curación llega una orden de hematopoyesis, de
producción masiva de células sanguíneas. Al no
haber la suficiente médula ósea para
producirlas, produce inmaduros. Es la aparición
de blastos. Nunca jamás un exceso de blastos en
sangre ha matado a alguien. Sin embargo se los
considera como enemigos y se da quimioterapia.
¿Por qué aparece en los niños ? Es la fase de
curación de un conflicto tremendo de
desvalorización de sí mismo. Es muy difícil
pensar que un niño de un año se sienta
desvalorizado.

 En este punto Hamer da un bombazo
a todo esto de la ingeniería genética. Hamer se
dedicó algún tiempo a hacer scanners de niños
recién nacidos. Con el scanner cerebral del niño
se le puede contar todo el embarazo a la madre.
Hamer comprueba que el niño, en el vientre de su
madre tiene plena conciencia de todas las
vivencias de su madre y que vive los conflictos
en el claustro materno y que cuando se separa de
ella puede provocar la fase de solución. El 90 %
de los cánceres en críos menores de tres años
son fases de solución, calificadas como cáncer
pero no son cáncer, son la fase de solución de
los conflictos vividos en el vientre de la
madre.
Viendo un scanner de un niño recién nacido se le
puede contar a la madre todo el embarazo. Esa
estúpida idea de que el niño en el vientre de la
madre no se entera de nada es una auténtica
payasada que se puede tirar por tierra
científicamente.

 
Hamer nos ofrece esta Nueva Medicina. Ha
encontrado el cáncer donde no pensábamos que
estuviera. Ha encontrado la solución donde no
esperábamos que estuviera. Ya no está en el
médico sino en uno mismo. Y ahora resulta que
una úlcera de estómago provocada por un jefe que
es un bandido machacador con los que están
debajo de él, con el tiempo podría convertirse
nada más ni nada menos que en una enfermedad
laboral. Esta Nueva Medicina dice que tenemos
que ser coherentes con nosotros mismos, no con
el vecino. Es nuestra vivencia personal, nuestra
incoherencia la que crea el problema,
probablemente porque creamos una escala de
valores que no va con nosotros mismos.
Se acabó aquello de que mi niño tiene que ser
ingeniero porque yo soy ingeniero. Mi niño tiene
que ser lo que sea coherente con él. Cuántos hay
que tienen conflictos porque fueron obligados a
ser lo que no querían ser o porque han elegido
ser lo que no debían ser.
El niño de tres años se cura de leucemia sin
quimioterapia.

Esperando. Porque en 8 semanas
los blastos empiezan a bajar y suben los
hematíes. Y mientras tanto hay un solo
tratamiento posible en niños o en adultos, si
tiene anemia habrá que transfundir hematíes, si
tiene bajos los leucocitos habrá que
administrarle antibióticos para evitar las
infecciones y si tiene bajas las plaquetas habrá
que transfundirle plaquetas para evitar las
hemorragias. A diferencia de la medicina clásica
se deja reproducir las células y no se las mata
con quimioterapia.
Pregunta: En relación con esto el tema de las
malformaciones congénitas y de las deficiencias
físicas o síquicas consecuentes.
Moriano: Ya he dicho antes que hay tres cosas
que no cumplen las leyes de Hamer, los
traumatismos, los envenenamientos y las
enfermedades congénitas.

http://www.aamepsi.com.ar/index.cgi?wid_seccion=5&wid_item=37

 

http://alvrosda.blogspot.com/2008/11/es-el-miedo-el-que-nos-mata.html

 

 

 


 
Title



 
Copyright 2015   Designed by: J. Ferreira