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CISTITIS: todas las claves para prevenirla
Publicada en 06/07/2009

Dado el elevado número de mujeres que padecen cistitis y los distintos problemas socio-sanitarios que se le han asociado –abandono o incumplimiento de los tratamientos, resistencia bacteriana a los antibióticos, variabilidad en el diagnóstico y tratamiento, etc., - esta infección constituye un tema de interés tanto a nivel científico como social. Por este motivo Zambon, en colaboración con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y el Foro Español y Catalán de Pacientes, insiste en la necesidad de atender todas las demandas y sugerencias de las pacientes para así colaborar en la mejora de su calidad de vida, disminuida en un 40% según las propias mujeres.

¿Qué es la cistitis?
La infección de vías urinarias bajas o cistitis es la inflamación de la vejiga urinaria causada por bacterias que habitualmente habitan en el tubo intestinal, lo que provoca molestias como dolor agudo en el bajo vientre, escozor cuando se orina, sensación de una necesidad urgente de ir a orinar y tener que orinar con una mayor frecuencia de lo habitual, pero orinando poca cantidad. Estos síntomas suelen ir acompañados de dolor al acabar de orinar, y en ocasiones, presencia de sangre en la orina. Estas molestias suelen presentarse de forma repentina y pueden afectar de forma muy importante a la calidad de vida de las mujeres que las padecen, dificultando sus actividades diarias.

¿Por qué nos pasa a nosotras?
En la mayoría de los casos, la cistitis se debe a una infección producida por la bacteria Escherichia coli, que abunda en el cuerpo humano, especialmente en el tracto gastrointestinal. Su incidencia es mayor en las mujeres que en los hombres, debido a que la uretra es más corta en la mujer, y ello favorece la transmisión de bacterias desde el exterior hacia el tracto urinario. Además la distancia entre el orificio de salida de la uretra, la entrada de la vagina y el orificio de salida del intestino es muy corta y esto facilita que entren bacterias intestinales a la uretra.

Ciertos factores favorecen que la mujer sufra cistitis, como: no orinar después de tener relaciones sexuales, los cambios hormonales producidos durante la menopausia, no vaciar la completamente vejiga al orinar, la utilización de métodos anticonceptivos que la mujer ha de colocar en la vagina (como el diafragma y los espermicidas), haber tomado antibióticos con anterioridad de forma repentina, padecer diabetes, tener problemas de incontinencia urinaria, haber sufrido operaciones ginecológicas previas, tener la vejiga baja o caída o padecer enfermedades del tracto urinario.

Los principales síntomas que se notan cuando se sufre una infección urinaria son:
*Escozor con la micción
*Urgencia para orinar
*Escape de orina
*Décimas de temperatura
*Dolor en bajo vientre
*Orina con frecuencia
*Sangre en la orina
*Malestar general

Lo que creías saber sobre la cistitis
Hoy en día persisten creencias sobre la cistitis que relacionan la enfermedad con el contacto venéreo o con el hecho de haber mantenido relaciones sexuales. Con la campaña Cistitis: se habla, se trata, se cura se ha intentado informar sobre algunos de estos falsos mitos asociados con la cistitis, como por ejemplo:

El “coger frío” (creer que la cistitis se debe a un enfriamiento local de la zona genito-urinaria)
*El semen como agente nocivo
*Las posturas del coito
*La higiene del pene
*Practicar sexo
*Contagio venéreo
*Orinar en un baño público

¿Qué puedo hacer para prevenirla?
Existen algunos hábitos que, realizados con regularidad, pueden ayudar a prevenir la cistitis:

*Beber al menos 1,5 litros de líquidos al día (agua, infusiones, zumos) ayuda a una mayor producción de orina, la cual a su salida puede eliminar las bacterias presentes en la vejiga. Esta medida no es recomendable en la mujeres que padecen escapes de orina involuntarios (incontinencia de orina).
*No retener la orina durante demasiadas horas: realizar micciones cada 3-4 horas (excepto en las horas de sueño), aunque no se sienta la necesidad.
*Orinar siempre tras cada relación sexual, ya que esto ayuda a eliminar posibles bacterias.
*Realizar una limpieza adecuada de la zona genito-urinaria después de cada evacuación intestinal. Es importante hacer la limpieza de adelante hacia atrás para evitar que las bacterias de la zona rectal puedan llegar a la uretra.
*Tomar zumos o extractos de arándanos, pueden ayudar a prevenir la infección. Algunas sustancias contenidas en los arándanos impiden que las bacterias se adhieran a la pared intestinal, esto dificulta su multiplicación y, por tanto, hace más difícil que se produzca la infección de la vejiga.
*Evitar el estreñimiento con un buen equilibrio de la alimentación, incluyendo en la dieta frutas y verduras y fibras procedentes de cereales integrales.

¿Cómo se trata?
Al tratarse de una infección causada por una bacteria, el tratamiento habitual de la cistitis es un antibiótico. Actualmente existen antibióticos que tomados durante pocos días o, incluso en una dosis única, como fosfomicina trometamol, tratan de forma efectiva y segura la cistitis de la mujer.

Según el Estudio Nacional sobre Percepción de la Cistitis, el 37% de las españolas padece cistitis y creen que la enfermedad afecta negativamente en un 40% a su calidad de vida. Para tratarla, el 60% de las mujeres prefiere que el tratamiento sea lo más corto posible, de una sola toma, como puede ser la fosfomicina trometamol, por ser un tratamiento más fácil y cómodo de seguir. La dosis única o pauta corta favorece el cumplimiento del tratamiento y así evita la selección de resistencias bacterianas y reduce el riesgo de posibles fracasos terapéuticos. Con los tratamientos cortos, las mujeres curan sin riesgos su cistitis y pueden recuperar de forma cómoda y segura su ritmo de vida habitual.

El médico debe informar a la paciente del tratamiento que más le conviene -casi un 100% de los médicos considera que los tratamientos monodosis facilitan un mejor cumplimiento por parte de la paciente-, por lo que se evita así la automedicación (actualmente del 11%) y la resistencia que ha podido generar la paciente a los antibióticos. Esto último es debido a una toma inadecuada de los antibióticos, ya sea a causa de dosis incorrectas o porque no se ha completado el tratamiento, lo que provoca un aumento de la resistencia de las bacterias y, por tanto, estos dejan de tener efecto sobre ellas.

CON LA AYUDA DE LOS CRAMBERRIES
Para los aborígenes americanos, los cranberries (arándanos rojos americanos) eran un alimento y una medicina, todo en uno. Hace más de 300 años ya utilizaban las bayas para curar heridas y aliviar el dolor. Hoy en día las propiedades saludables del cranberry son bien conocidas, en especial su capacidad para evitar infecciones de las vías urinarias, ya que estas deliciosas bayas poseen una cualidad que las hace únicas entre todas las frutas.

Efecto antiadherente
Imagínese las dos partes de un velcro, como en los zapatos o las chaquetas. Si coloca un trozo de papel entre las dos tiras de nylon, las dos partes no se podrán unir. De esta manera se evita la adhesión. Este es el principio del efecto antiadherente de los cranberries, que los convierte en algo único.

Los cranberries contienen materias vegetales secundarias que disponen de una capacidad especial: evitan que las bacterias se fi jen a la membrana mucosa. El efecto antiadherente de la proantocianidina, PAC por su abreviatura en inglés, hace que las bacterias E.coli fluyan con la orina, evitando así inflamaciones en la vejiga o los riñones.

Una de cada dos mujeres sufre una infección de las vías urinarias a lo largo de su vida. En muchos casos, esta enfermedad pesada y dolorosa suele reaparecer. Al beber néctar de cranberry o comer los frutos, el riesgo de infección puede reducirse hasta el 40%.

 
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