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    Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas
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«Un día vi que mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco»

Los pediatras describen en una niña de Ourense un caso excepcional del síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

Autor:
Raúl Romar
Fecha de publicación:
16/7/2009


«Veía las cosas pequeñas y lejanas, a veces se movían. Un día vi cómo los libros de mi hermana se volvían más grandes y otro día vi cómo mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco». Ana (nombre ficticio) no sufre delirios ni está bajo el efecto de alucinógenos.

Es una niña, tiene ocho años, vive en Ourense y su caso es excepcional, probablemente único en el mundo. Solo que durante un mes y medio su percepción visual se había convertido en una ilusión real a lo largo de varios episodios diarios de varios minutos de duración. «Siento que mi cuerpo crece y crece hasta llegar a ocupar la habitación entera», «a veces la pierna de mi muñeca se balanceaba, o la persiana de una ventana subía y bajaba una y otra vez». Son algunas de las sensaciones descritas por la pequeña.

¿El diagnóstico? Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas como aura persistente de migraña e inicio de enfermedad migrañosa. O, dicho de otra forma, experimenta episodios de distorsión de la realidad, de trastornos en la percepción visual de los que es plenamente consciente. Son síntomas asociados al síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, descrito por primera vez en 1955, aunque de muy baja prevalencia, que se correlacionan con migraña, sobre todo, y epilepsia.

En el contexto de una migraña aparece en algunos pacientes como aura (conjunto de síntomas previos que se experimentan como una distorsión de la visión) típica sin cefalea, en forma de ataques breves de 5 a 60 minutos de duración y con reversibilidad completa. En otros enfermos se presenta como un aura típica seguida de cefalea.

Persistencia

Pero lo verdaderamente excepcional del caso de la niña ourensana es que los episodios de distorsión de la realidad se presentaron como inicio de la enfermedad migrañosa, no como su consecuencia. La chica nunca había tenido migraña. Lo más llamativo, sin embargo, es la persistencia del cuadro.

Duró mes y medio. «Los episodios descritos eran breves, de minutos de duración y durante un mes fueron diarios, y ocurrían de una a tres veces al día. Después se espaciaron cada dos o tres días en las dos semanas siguientes hasta desaparecer», según publica la pediatra del centro de Salud de A Ponte (Ourense), María José Corral-Caramés, en la Revista Española de Neurología .

«Creemos -asegura el equipo de investigadores en la publicación- que este es el primer caso descrito en un paciente pediátrico». «Puede que haya otros, pero no los encontramos en la literatura científica que consultamos», explica Corral-Caramés a La Voz.

Alucinaciones

En el caso de la niña ourensana, el demoledor dolor de cabeza típico de la migraña no se llegó a manifestar en los momentos en que experimentó las alucinaciones, pero sí después. «Al cabo de los pocos días de dejar de tener las distorsiones visuales empezó con cefaleas migrañosas bastante frecuentes durante un mes», precisa la pediatra, quien realizó el trabajo en colaboración con otros cuatro colegas del centro de salud de A Ponte y del departamento de pediatría del Complexo Hospitalario de Ourense.

María José Corral-Caramés también se sorprendió del impacto alcanzado con la publicación. «Es una curiosidad clínica y no creíamos que tuviera tanta trascendencia», dijo.

Las personas afectadas por el síndrome de Alicia son conscientes en todo momento de la naturaleza ilusoria de sus percepciones. Sin embargo, suelen ser lo suficientemente intensas como para que tengan que mirarse en un espejo para comprobar su talla.

Los episodios reiterados de alucinaciones fueron, probablemente, lo que hizo posible que el escritor Lewis Carroll pudiera dar vida a Alicia. Es una suposición, pero los expertos especulan con la posibilidad de que el autor británico, migrañoso ilustre, pudiera haber sufrido el síndrome. Sabía bien de lo que hablaba.


 
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