FENÓMENOS EN EL TANATORIO DE CEUTA

 Marisol Roldán & José Antonio Roldán

 

Extraños ruidos en el Tanatorio de Ceuta

 



Eran las diez de la noche en el tanatorio municipal de Ceuta, las
funcionarias de seguridad estaban iniciando el turno como siempre ese sábado
nueve de noviembre del 2002. Encarni y Gema Sánchez Homs hacían doblete, por
norma general sólo había un funcionario, pero ese día sin velatorios y con
el colegio de acogida para niños inmigrantes cercano a la Ermita de San
Antonio era mucho mejor la compañía.

Hicieron las rondas y charlaron entre ellas. La noche pasaba sin problemas
hasta que ambas mujeres se callaron bruscamente. Eran casi las tres de la
madrugada del domingo diez. Acababan de escuchar un lamento o grito de
mujer. Ambas se miraron mutuamente a los ojos, sorprendidas y asustadas. Se
preguntaron que sería aquello y si realmente lo habían oído. La respuesta
era Sí?. El lamento se oía clara y contundentemente, rebotando en todo el
edificio.

 


La primera reacción de las funcionarias fue salir rápidamente a la calle
creyendo que algo había pasado a alguna mujer. No había nadie. Hicieron un
registro exterior y volvieron al recinto. Los lamentos venían del interior,
de la zona de las escaleras que hay junto a su cuartillo, todo próximo a la
puerta principal de la moderna construcción de apenas cinco años, dato que
nos confirmó el encargado del Cementerio de Santa Catalina, Antonio Troyano
Martínez.

En sus más de dos años de servicio allí nunca les había sucedido nada igual.
Empezaron a inquietarse creyendo ser presa de alguna broma macabra que
alguien les jugaba con un cassette o desde el tejado. Juntaron sus manos y
sus fuerzas, ya por aquel entonces menores y registraron el local. Nadie
fuera, ni dentro. Ningún animal. Tras una larga espera sentadas en el sofá
de su cuarto de control, Encarni y Gema decidieron llamar al 092, la policía
municipal. Eran las tres y media pasada de la mañana.

Hasta el tanatorio se personaron cuatro coches patrulla. Un efectivo muy
grande para una simple llamada, aunque al parecer según nos confirmaron
fuentes policiales posteriormente no tenían otra cosa que hacer y la llamada
de las mujeres diciendo que oían a una tercera llorar les inquietó. Lo que
no sabían ellos es que lo mejor estaban aún por descubrirlo, mejor dicho por
escucharlo.

Un coche patrulla con dos agentes (V. y V.) quedaron en la
puerta, ninguno quiso entrar. Los otros seis agentes si lo hicieron,
encontrándose con un fenómeno acústico procedente de algún lugar
indeterminado del tanatorio. Para alguno de los agentes, como D.J. ?era algo
que no era animal ni humano...inexplicable?. Y lo dice después de que esa
noche revisaran todo el tanatorio sin descubrir quiénes o qué producían
aquellos lamentos y golpes secos que se fueron oyendo después .

En la excitación del momento y en un intento de mantener la calma, los
agentes optaron por preguntar a los vecinos cercanos. Así llamaron al
vigilante de la empresa colindante al tanatorio (petrolífera D.U.C.A.R) a
ver si el vigilante (J.M) había oído algo o visto desde su puesto de
servicio, o si el perro que esté tiene durante su servicio podría haber
producido ese tipo de sonido. No era así. Pero al llegar el vigilante al
tanatorio se sumó a los testigos presenciales de aquellas acústicas
imposibles, siendo ya un total de nueve personas las que pueden dar fe del
fenómeno, ese mismo día.

Después de estar los nueve quietos en la sala principal intentando
determinar la procedencia del sonido sin resultado positivo, algunos agentes
subieron a la parte superior de donde daba la sensación de venir. Sin
embargo mientras los testigos de la planta inferior seguían oyendo ruidos
lastimeros y raps, los agentes en el piso de arriba dejaron de escucharlos
para luego oírlos provenir de abajo, ¿qué tipo de sonido era capaz de tal
efecto? .

Viendo que no avanzaban ni descubrían lo que estaba sucediendo en el
tanatorio se marcharon a la comisaría a rellenar el parte oficial de la
salida. Las funcionarias quedaron en compañía del vigilante de la DUCAR que
no quería ni dejarlas solas ni quedarse solo él. Como el lamento y los
golpes no cesaron llamaron de nuevo a los policías. Estos volvieron a
personarse por segunda vez en la calle San Amaro S/N, pero a su llegada los
ruidos cesaron.

Ese mismo lunes día 11 la noticia estaba en la prensa local y pocas horas
después los titulares irónicos de ?voces de ultratumba? no hacían más que
iniciar una guerra de incredulidad que ha persistido hasta la fecha. Y en la
que los rumores de que las funcionarias andaban buscando bajas psicológicas
o que había motivos políticos por medio no explicaban en si lo
verdaderamente importante, ¿qué sucedió esa madrugada en el tanatorio de
Ceuta?.

En realidad ni los policías, ni las funcionarias, ni el empleado de la
petrolífera salieron ganando nada con el fenómeno acústico del tanatorio.
Los policías han tenido que aguantar las mofas de sus compañeros que ya les
llaman cariñosamente la ?patrulla fantasma?. Las funcionarias que han estado
en boca de todos, acusadas incluso de iniciar una sugestión e histeria
colectiva siguen al pie del cañón trabajando noche tras noche, en turnos
solitarios, porque aún no han decidido las autoridades pertinentes en
ponerles refuerzo nocturno, pese a que aún sin fantasmas, la zona es muy
peligrosa y solitaria.

Y el vigilante de la DUCAR ha pedido traslado a las
oficinas pues por miedo o por alguna otra cuestión que desconocemos no
quiere volver al lugar. Los tres grupos de personas que conformaron los
testigos, curiosamente todos ellos agentes de seguridad en cierta manera, y
que nada tenían que ver entre si, y algunos ni siquiera se conocían, han
tenido que aguantar la presión de la prensa y demás medios locales, que en
la mayoría de casos hablaban del fenómeno de los ruidos sin ni siquiera
dirigirse a ellos y escribiendo lo que fuentes de terceros le decían, es
decir, cometiendo errores en la información, lo que tienen indignados a
estas personas, que en todo momento se han mostrado colaboradores con los
que de verdad nos hemos preocupado de investigar los sucesos, de buena
manera y con permisos oficiales por delante (como los requeridos por el
Gobierno Civil y la Policía).

Con este panorama de premisa, donde reinaba la incertidumbre y la confusión
por lo acontecido el domingo nos pusimos en contacto con los protagonistas,
al tiempo que con sus compañeros. Enterándonos que pocas horas después, el
lunes 11 de Noviembre según el diario El Faro de Ceuta, los bomberos estaban
peinando la zona en busca de pruebas de intrusos, de cintas de cassette y de
entradas posibles al edificio desde todos los ángulos posibles, es decir,
techos y subsuelo. El cabo Miguel Ángel Ríos con su equipo (Ignacio Castaño,
Juanlu, Jorge León y Juan Luis Arnet) ayudados por efectivos policiales
registraron los alrededores.

 

Llevaban un pequeño croquis en la mano. En él
se registraba la presencia de una galería subterránea que pasaba por debajo
de la morgue, pero una vez la localizaron se dieron cuenta de que estaba
tapiada con hormigón y otros materiales, es decir, descartaron la
posibilidad de que alguien o algo pudiera haber entrado por este lugar. Pero
aún de haberlo hecho los cimientos de más de 50 centímetros de hormigón
armado sobre los que se sostienen las paredes maestras hubieran taponado el
acceso al lugar.

Buscaron rastros de animales ratas, gatos, murciélagos,
lechuzas, golondrinas y gaviotas. Pero no encontraron ni nada de ellas, ni
lugares por donde pudieran entrar al edificio. Lo que si encontraron justo
en el tejado donde da la escalera (de la psicoacústica) eran un grupo de
golondrinas muertas y cucarachas y dos gaviotas jóvenes también muertas, que
tiempo después comprobaríamos nosotros también, todas ellas secas. Pero los
sucesos, aunque no tan espectaculares se volvían a repetir a veces. En el
velatorio del 23 de Noviembre sobre las 13:15 horas alguien le comentó al
vigilante Ricardo Navarro Sánchez que los de la sala dos lloraban muy
fuerte...!en la sala tres no había nadie¡...como pudieron comprobar los
familiares del único óbito en aquel momento velado en esas dependencias.

La televisión reconstruyó los hechos con la colaboración de las funcionarias
y agentes de policía, aunque los implicados en los hechos del 9 al 10 de
Noviembre se negaron a salir en los en el reportajes. En los días sucesivos
varias veces más se escuchó el lamento, pero de forma más floja. Siendo de
nuevo testigos Gema y Encarni, que no quisieron decir nada a la prensa. Su
compañero Ricardo Navarro también los escuchó.

Mientras esto sucedía la prensa seguía hablando del tema y sacando el bulo
de que unos parapsicólogos habían captado voces de niños.

Pero el mutismo se cernió sobre los testigos, sólo optando a hablar con
quienes les escuchaban realmente. En realidad queda demostrado que ellos no
buscaban ser protagonistas de los titulares de los periódicos y los
telediarios nacionales. La prueba más contundente es que no fueron ellos,
sino la propia oficina de la policía quien filtró la noticia a la prensa.

Inicio de una investigación

Aunque desde el comienzo habíamos seguido de cerca el fenómeno de los ruidos
en el tanatorio municipal de Ceuta, hablando con los testigos vía telefónica
y recogiendo información tanto del edifico como del lugar donde se ubicaba,
la investigación in situ la iniciamos el jueves 28 de Noviembre, momento en
que la prensa ya parecía haberse olvidado de todo y no había tanto curioso
en el lugar.

 


Con todos los permisos oficiales en regla para poder investigar sin trabas y
acompañados de la colaboración del personal del tanatorio, así como de las
declaraciones de la policía nos encaminábamos hacia el misterio. La tarde
transcurrió entre toma de contactos y estudio de los testigos, a los cuales
encontramos personas equilibradas, dentro de la normalidad y cuyos
testimonios en ningún momento caían en renuncios ni contradicciones.

Después de inspeccionar el lugar y haciendo tiempo hasta las tres de la
madrugada, hora en la que se daban, en la mayoría de ocasiones, inicio
curiosamente la acústicas nos dedicamos a tomar medidas energéticas y
térmicas, así como electromagnéticas. Mientras lo hacíamos buscábamos
resquicios interiores por donde pudieran entrar animales o viento, capaces
de producir sonido.

Sólo encontramos algunas grietas en la piedra del doble
muro de la segunda sala, pero eran naturales ya que las piedras clujen y
revientan con las dilataciones debidas a los cambios de temperatura. El
edificio, al que se accede por una puerta principal, consta de dos salas
contiguas y frente a ellas se distribuyen cuatro salas o túmulos en la parte
inferior. Una escalera colocada junto a la entrada y al lado de la cabina de
las funcionarias lleva a un piso superior abierto por una circunferencia al
primero. En el piso superior se distribuyen unos lavabos, un salón-archivo,
en un primer momento pensado como cafetería y las oficinas de los
secretarios del tanatorio, así como el despacho del jefe y encargado Sr.
Antonio Troyano.



Estas oficinas tienen una puerta que da acceso a una terracita. En ella
están colocadas las ventilaciones de los mortuorios y del resto del edifico,
así como los aparatos del climatizador. Revisamos todo el aparataje y
ninguno producía acústica que semejara el llanto de una mujer o un rap.
Anexo al edifico una capilla de techo alto y de suelo de parquet nos llamo
la atención, ¿estaría allí en la madera la respuesta?. Decididamente no. El
crujido de la madera no era confundible con un llanto femenino. Seguimos
buscando pruebas.

Una palmera exterior cuyos brazos verdes se apoyan en el edificio sobre una
de sus terrazas nos llamó la atención por dos cosas, su gran tronco golpeaba
en el techo y sus ramas rozaban un cristal de una de las bóvedas, sin
embargo pudimos comprobar que estos sonido no se oían dentro.

Desde luego la arquitectura gaudiana y moderna del tanatorio así como la
presencia de las campanas acristaladas (tragaluces) dotan de una acústica
especial al lugar. Sus techos altos amplificaban los sonidos...pero lo que
no podían era producirlos.

Tres maquinas expendedoras colocadas junto a la puerta principal, una
fotocopiadora, las impresoras y los ordenadores, una pequeña nevera del
archivo, los desagües y el cableado, todo lo registramos y nada sonaba tal y
como nos describían los testigos.

Unos sonidos que por cierto solo conocíamos por descripción y a los que nos
era difícil dar un perfil aclaratorio...pero esa madrugada, sin duelos en el
recito y estando acompañados por Teresa Godoy y Gloria Cabrera López (dos de
las funcionarias) las cosas cambiarían. Íbamos a ser testigos nosotros
también de esos ?extraños chirridos y golpes secos, acompañados por un
lamento infantil?. ¡Aquello no eran psicofonías, sino acústicas que se
escuchaban con el oído¡.

Después del susto inicial nos dispusimos a averiguar de donde venían y a
descartar lo que no podía ser. Pero localizarlo era una odisea, pues depende
de donde nos moviéramos dentro del recinto, los ruidos parecían venir de uno
u otro sitio.

 



Mientras Jose Antonio y las funcionarias (Tere y Gloria) se quedaban abajo
yo subí arriba y cada cual escuchamos el sonido venir del lugar donde
estaban los otros, cosa que por ejemplo de tratarse de una anomalía física o
acústica del lugar debería servir para todos los sonidos, no siendo así. Por
ejemplo las pisadas de los presentes eran fáciles de identificar y se oían
desde el origen, las respiraciones (a esas alturas aceleradas) , las
maquinas expendedoras, etc.

Todos los sonidos conocidos tenían origen, menos
los extraordinarios chirridos, especie de lamentos y raps secos. La única
sensación que daban eran que procedían del segundo recinto de techo alto,
que termina en la pequeña capilla. Zona que por cierto está aun sin
bendecir, según dice el Vox Populi.

Esa noche comprobamos además que en determinados lugares como tras el muro
que da a la escalera donde se oyeron la primera vez los sonidos había
descensos de temperatura, pasando de 24 o 26 grados a 15 y viceversa en
cuestión de segundos.

En ese mismo lugar las brújulas hacían girar su imán en sentido inverso al
reloj sin parar nunca, en un movimiento lento, como si quisieran pararse,
pero sin llegar a hacerlo. A apenas unos centímetro dos brújulas más
colocadas paralelamente daban medidas opuestas, aunque éstas si pararon una
en noreste y otra en sur, a pesar de estar juntas. Los galvanómetros puestos
en la pared me hacían lecturas y registros con diferente picos de densidad e
igual suerte me corrieron el geiger y otro aparatos que distribuimos por el
lugar.

 

 



Para recoger los sonidos empleamos, además de grabadoras normales y
sensibles, fonómetros, en un intento de realizar una posterior fonometría
del sonido e intentar estudiar la intensidad, el tono y el timbre de los
ruidos obtenidos y registrados.

José Antonio se encargo del monocordio (sonómetro), mientras yo me encargaba
de ver que recogía a nivel físico en aquellas estancias. Estábamos con el
corazón acelerado, por un lado por el temor de estar oyendo aquello y por
otro por la emoción de buscar explicación lógica a esos sonidos.

Sacando temblorosas fuerzas de la flaqueza y apoyados en todo momento por
las funcionarias que nos iban abriendo y cerrando puertas intentamos ver
otros pormenores de la física. La óptica la accedimos con el disparo
fotográfico continuado a los lugares donde parecían estar los sonidos en un
intento de que se captara algo en el revelado. La térmica la suplimos
distribuyendo termómetros digitales adhesivos en la estancia lo que nos
permitía ver los cambios de temperatura. El magnetismo y la electricidad
también fueron importante en nuestro registro. Y los sonidos que habían
comenzado a oírse a las tres de la mañana del viernes 29 de Noviembre
desaparecieron a las cinco y poco minutos sin que supiéramos su origen, ni que eran exactamente.

 




Esa noche no dormimos nada, pero la experiencia, irrepetible mereció la
pena. El viernes destinamos la mañana a entrevistarnos con la policía y su
jefe, D. Ángel Gómez Prieto, así como otros miembros del cuerpo municipal y
además de ratificarse en su apoyo a los agentes ?testigos? nos comentaron
otros lugares con fenómenos extraordinarios que se ubicaban en Ceuta.

 



Y así fue como empezamos a descubrir que en la pequeña ciudad de apenas 22
kilómetros cuadrados se han dado muchos casos de fantasmogénesis, la mayoría
sucedidos en el largo de una línea imaginaria transversal imaginaria que
cruzaría la población ceutí. Y en ella la historia de lugares con fantasmas
y poltergeist es extensísima. Incluido en el recorrido el fantasma de
Sánchez Prado, los ejecutados del cementerio y de la fortaleza del Hacho,
los fantasmas del antiguo Hotel Atlante, el de la tienda bazar Empire al que
llaman cariñosamente ?pepeluís?. El del gobierno civil que merodea con luz
la segunda planta del edificio, y un largo etc. Historias que eran rumores
en voz baja y que han comenzado a contarse a raíz de que surgieran los
acontecimientos del tanatorio.

Y es que Ceuta tiene una historia peculiar. Para empezar es un lugar
político y militar estratégico, una parcela de España en el continente
africano. Y por este punto geográfico la fusión de cultura islámica y
cristiana han originado una leyenda y superstición especial.

Geológicamente hablamos de un lugar costero que ha ganado kilómetros al mar
a base de meter cimientos en el agua. Por si fuera poco y a pesar de ser
montañoso está totalmente hueco gracias a las galerías construidas durante
su historia que se iniciaron con los fenicios, portugueses, etc. Algunas de
estas zonas son un polvorín, que si algún día detonase nos dejaría sin está
hermosa capital española.

Ceuta viene de la palabra siete por sus siete colinas. Un numero mágico que
significa puerta. El predominio del suelo es piedra pizarra, que contiene un
fuente poder magnético y térmico. Y por si fuera poco ha sufrido
insistentemente grandes tragedias históricas en tiempos bélicos. El ultimo
durante la Guerra Civil Española les llevó a ser espectadores diarios de
ejecuciones múltiples y fusilamientos que se dieron en ciertas partes de la
ciudad y en cuyos lugares se enterraban en fosas comunes a los infortunados.

Lugares que terminaron por tener historias de voces y fantasmas
quejumbrosos. Aunque muchos de ellos pudieron haber tenido su origen en los
contrabandistas que usaban las galerías que recorren la ciudad o en los
indocumentados que huyendo de la pobreza de su país han terminado
escondiéndose en los recovecos de la ciudad.

Así que ante este panorama no nos extrañó en absoluto encontrar que la gente
estaba deseosa de comentarnos sus experiencias y colaborar en las
investigaciones. Al contrario que algunos medios han expuesto, donde frases
como ?quieren dar carpetazo al asunto? por parte de la policía, al día de
hoy parecen quedar fuera de lugar.

 


Pero nos quedamos mudos ante las declaraciones de los agentes de policía
mayores y de mediana edad que nos advirtieron que ellos mismos habían sido
por años objeto de poltergeist y fantasmogenesis en el antiguo cuartel del
Revellín, al día de hoy un solar en construcción. Y curiosamente ese lugar
que también entra dentro de esa línea imaginaria que dibujamos sobre el mapa
con el fin de encontrar sentido a todo lo que nos comentaban los lugareños.
Un cuartel de policía municipal donde las máquinas como nos dijeron las
agentes Teresa y Pilar, escribían solas y se veían pasar personas o
suspiraban en el fondo de la noche...

Ese viernes se nos estaba haciendo corto para tanta información. Así que
tuvimos que dejar la lógica para después y darnos prisa en recabar datos
para nuestras investigaciones en el tanatorio. Nos quedaba saber más del
edificio en si. Pedimos los planos y croquis y miremos mapas y fotos
antiguas. Buscamos en los viejos papeles y descubrimos que detrás de la
actual construcción había antes un hospital de enfermos del tórax
(tuberculosos).

Hoy allí está localizada sanidad y los laboratorios
municipales. Y justo donde se encuentra la morgue estaba la antigua caseta
del conserje del hospital. Y por cierto que uno de ellos murió de forma
extraña, tal vez suicidado. Pero, ¿qué tiene de especial el edificio del
tanatorio?, ¿Y porque los sonidos se oyen ahora si hace cuatro y unos meses
que se construyó?. Bien la respuestas podrían ser que desde siempre se
habían oído los sonidos y sucedido cosas anómalas pero hasta esa noche del
10 de noviembre nunca se habrían mostrado tan contundente y menos a personas
?oficiales funcionarias? y tan numerosas.

Respecto al edificio de techos altos, sólo decir que la impresión de nuevo
brilla por todos los rincones, por lo tanto nos preguntábamos porqué de los
lamentos, ¿las almas de los difuntos que reposan allí horas antes del
responso y de ser enterrados serían los promotores de los efectos
acústicos?. Buscamos datos de los últimos difuntos y encontramos ciertamente
varias muertes traumáticas. Uno de los casos una maestra de cuarenta y un
años, que murió de cáncer y dejaba dos niñas, Un militar joven que murió
atropellado por el hijo de otro militar de origen marroquí. Una mujer de 34
que también dejaba descendencia y murió por negligencia médica y traída
desde península sólo pudo ser velada por sus familiares durante unas horas
antes de recibir sepultura.

Desde luego si existen las almas y éstas abandonan el cuerpo es posible que
el proceso tarde un tiempo y que las emociones de esos espíritus, así como
su confusión o dolor añadido al dolor de la perdida de sus familiares,
puedan impregnar algo físico como la paredes de un edificio. Pero, ¿por qué
en este tanatorio y no en otros?, ¿por qué aquí se escuchan lamentos y no en
todos los mortuorios del mundo?. De ser un espíritu, ¿qué fuerza tiene para
movilizar tanta energía acústica, eléctrica, magnética, térmica, etc?.

El viernes había finalizado con muchos datos, pero también con muchas
preguntas sin resolver. Pero no se habían repetido los sonidos, ni lo harían
el resto de los días que estuvimos allí en esta primera ocasión, para
nuestra desgracia aventurera.

El sábado se inció cargado de intrigas. Por la tarde recogimos de nuevo
muestras de psicofonías y gastemos otras decenas de carretes fotográficos.
Comprobamos que los tensores de las cristaleras flotantes no se mueven por
un simple viento...Hecho que a mi me intrigaba pues me preguntaba sino
podrían ser ellos los culpables actuando como una especie de instrumento de
cuerda. Esa tarde y debido que habían venido unos supuestos parapsicólogos
con toda la prensa local detrás pudimos hacer pocos registros. Pero
aprendimos mucho de esa visita. Ya que en menos de cinco minutos ?olieron
que el ruido era de lechuzas y que allí había eco? .Y nos advirtieron de que
no siguiéramos buscando que no merecía la pena. Pero, ¿cómo dejar algo que
yo misma había escuchado?.

Apoyada en todo momento por las funcionarias y sus familiares en algunos
casos, seguimos buscando por todo el recinto. Ese mismo día nos
entrevistábamos con el gerente del lugar, el Sr. Troyano que aunque no cree
que las voces sean de mujer, apoya el testimonio de sus trabajadores. Juntos
revisamos algunos lugares del recinto que a mi me parecían sospechosos y
capaces de producir sonido. El conocía la estructura del edificio pues había
seguido los pasos de su construcción.

Conocía los conductos del climatizador
(revisados hace pocos días, negando el técnico que allí se personó cualquier
relación entre los ruidos y el aire acondicionado) y las salidas de las
terracitas superiores mejor que nadie, así que sus comentarios me vinieron
muy bien, pues juntos fuimos descartando las pocas posibilidades que nos
quedaban de encontrar que producía el sonido. Y fue el Sr Troyano quien
hablando me dio una noticia increíble y me reveló el porqué yo desde el
principio tenía la sensación de que algo no cuadraba en aquel lugar: las
piedras de los muros interiores eran de una cantera sacada de una excavación
arqueológica.

Con esta información llame a mis colaboradoras de la policía Ana y Pilar que
me revisaron la procedencia y dedujeron que debían de pertenecer a uno de
los lugares donde en tiempos de la Guerra Civil se ejecutaban rojos. En
concreto eran o habían podido formar parte de un muro de ejecución. Las
piedras empleadas en el resto del edificio sin embargo procedían de otras
canteras ya que los defensores del patrimonio público habían parado la
extracción de piedras del muro histórico. ¿Podrían tener alguna culpa
aquellas piedras silenciosas durante gran parte del día, de color
amarillento distribuidas en la sala interior cercana la capilla, justo
detrás de las escaleras donde procedían los lamentos?.

Ese mismo día nos pusimos en contacto con unas médiums locales, que días
después del primer fenómeno por cuenta propia habían estado investigando con
péndulos y otros medios en el lugar. El hecho de llamarlas venía a
consecuencia de que Gloria Cabrera nos comentara que ellas habían estado
allí y que en los mismos lugares donde yo había registrado anomalías ellas
habían hablado de sensaciones extrañas e incluso grabado unas psicofonías.
Desgraciadamente con la presencia de los ?parapsicólogos? famosos, la prensa
y dos velatorios no podíamos hacer mucho. Salvo esperar a que la noche nos
trajera sorpresas. Pero no fue el caso.

El domingo volvimos a pasar el sol diurno buscando referencias históricas
del lugar, testigos anteriores y posteriores de los ruidos. Por la noche
tres de las médiums colaboraron gustosas utilizando péndulos y una de ellas
tarot. Y aunque me cueste confesarlo, quede maravillada al ver que me decían
que allí había mucho dolor y muy numeroso y que no era reciente. Y de
personas traicionadas o ¡matadas por la espalda!, claro que siempre puede
quedar la sospecha de que también conociesen una parte de la historia.
Aunque su colaboración corroboraba mis pesquisas, lo cierto es que no podía
basar mi trabajo únicamente en la metafísica, ni en la intuición.
Necesitábamos pruebas...pero dónde buscarlas. Hasta ahora solo tenia un par
de psicoacústicas grabadas en la noche del jueves y tal vez alguna insertada
entre las decenas de horas que grabamos en el recinto.

A todo esto me preguntaba como era posible que la Iglesia no hubiera actuado
de ningún modo ni dado su opinión a la prensa. La respuesta era sencilla,
Don Pedro, el párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Valle enterado por la
propia testigo Gema Sánchez de los eventos, quiso informar a sus superiores,
pero al ver el cariz que tomaba la noticia en la prensa, decidió esperar
prudentemente apartándose del asunto, al menos hasta que lo sensacionalista
se hubiera disipado y las aguas volvieran a su cauce. Sin embargo, D. Pedro
me confirmaba por teléfono que él creía rotundamente en las funcionarias (y
me alegro, porque yo debo admitirlo que empecé a creerlo sobre todo al
oírlo, es decir, necesite de pruebas más contundentes).

El lunes tras las últimas horas de recogida de datos, registros, nos
despedimos de todos aquellos quienes habían colaborado con nosotros en la
investigación. La policía, los bomberos y en especial de las testigos con
las que después de ?trabajar vigilando? con ellas algunas noches habíamos
forjado un bonito cariño. Y en las que habíamos descubierto muchas ganas de
que se esclarezcan los orígenes de las ?voces? del tanatorio. Mientras
seguirán allí noche tras noche. Solos ante el peligro de lo desconocido:
Gema, Gloria, Tere, Mari Luz, Ricardo, Bylly, Jose Luis, apoyándose
mutuamente mientras no le pongan turnos compartidos.

Nosotros, José Antonio y yo nos volvimos es noche para la Península,
cargados de cintas y de rollos fotográficos, de fonometrías extrañas y con
una foto de las piedras del muro entre las manos. Durante el largo recorrido
de vuelta, en ferry, autocar y avión, no dejábamos de hablar de la
experiencia y de los miles de pequeños detalles que quedaban por revisar. De
las cosas que aún quedaban por entender y otras por hacer. Y es que siempre
pasa igual cuando los misterios quedan sin resolver.

Al llegar a Barcelona recuerdo que José Antonio me dijo mirando la foto...?
ahora esas piedras son amarillas pero hubo un tiempo que eran rojas y
estaban húmedas por la sangre de los ejecutados?. Aunque siempre escéptico y
racional me añadió ?no tengo muy claro que ellas sean las causantes de los
ruidos?. El resto del enigma acústico tal vez nos lo indique el tiempo,
mientras nuestros informes, al igual que el de los bomberos y la policía
terminaran diciendo ?El caso sigue abierto y sin encontrar el causante o la
causa de los lamentos del tanatorio de Ceuta?.

Un caso increíble el vivido en Ceuta pero revisando en viejas crónicas de
los misterios encontramos un caso muy similar al vivido por los testigos del
tanatorio aquel 10 de noviembre de 2002. Rose W. Bushnell, de Califronia,
una pequeña población-comarca llamada South Fork, unas personas también
vivieron un fenómeno acústico similar y en colectivo y también fueron gritos
lo que escucharon. Fue la mañana del 20 de abril de 1905 Rose y sus padres,
así como su hermana, sus abuelos y varios parientes, hasta un total 9
(idénticamente los mismos que la primera vez en Ceuta también nueve)
empezaron a oír gritos o lamentos de mujer y niños que parecían proceder por
encima de sus cabezas pero sin origen concreto, moviéndose por encima de sus
vivienda, al tiempo que ellos se movían buscando lo que lo provocaba. Según
ella los gritos o lamentos sonaban a gran distancia. Luego dejaban de oírse
durante unos dos minutos, para volver a escucharse poco después, más fuertes
o débiles. el extraño coro de gritos se prolongó unos quince o veinte
minutos, hombres, mujeres o niños, que eran difíciles de distinguir pues
cada cual creyó haber oído uno u otro fueron escuchados por esta familia y
todo lo que sacaron en claro es que no decían palabras y parecían sufrir
prolongadamente. Parece sorprendente el paralelismo con el caso de Ceuta.

Cronología de los sucesos

22:00 entran en turno de noche Gema y Encarni.

02:15 Ambas empleadas creen haber escuchado una especie de lamentos. Piensan
que son de mujer. Salen a la calle a ver si alguien necesita ayuda, pero no
encuentran a nadie, así que piensan que ha sido cualquier otro sonido que
les ha hecho creer que escuchaban lamentaciones.

02:45 Vuelven a escuchar los sonidos. Salen de nuevo al exterior del recinto
y poco después, ya en el interior, revisan las estancias, siguen los
lamentos, no encuentran nada que los produzca ni dentro ni fuera. Se dan
cuentan de que los sollozos y golpes parecen provenir de la zona de la
escalera en concreto de la pared. Empiezan a temer ser víctimas de una broma
(Encarni) o de ?algo desconocido? (Gema). Llaman a los municipales (092).

03:10 aprox. Llegan cuatro coche policiales a la puerta principal. Un total
de ocho agentes (un verdadero despliegue policial). Dos se quedan fuera de
vigías. No quieren entrar. Los otros seis entran y se ponen en antecedentes.
Escuchan ellos mismos los ruidos y empiezan a revisar el edificio.
Encontrando la curiosidad de que cuando estaban abajo los sonidos parecían
provenir de arriba y viceversa. Los lamentos de mujer, los rumores, y los
golpes días después serán explicados de formas diversas por los propios
agentes. Para unos eran desconocidos, para otros lamentos de mujer y otros
captaban simples chirridos y golpes.

No encuentran la causa. Salen a buscar más testigos al exterior.

03:20 La policía llama al vigilante de guardia esa noche en la Ducar, una
empresa petrolífera que esta colindante al tanatorio.

03:40 el vigilante viene al mortuorio y se suma a los testigos de los
fenómenos.

Un total de nueve testigos y ninguno de ellos encuentran explicación a los
ruidos

03:50 los policías se marchan a jefatura. El vigilante de la Ducar decide
quedarse con las funcionarias en espera a encontrar soluciones a lo que
estaban oyendo y que les hacía, para entonces ,palpitar el corazón
fuertemente.

Los tres se quedan sentados en el vestíbulo mirando la pared de donde
parecía provenir el fenómeno sonoro. No saben cómo reaccionar.

04:15 aprox. Vuelven a llamar a la policía, los lamentos no cesan.

04:30 regresan las patrullas 092. Hacen una nueva inspección. Los sonidos
parecen ir disminuyendo hasta cesar. Habían estado dándose en periodos de
veinte minutos y luego les continuaban silencios de unos diez minutos.
Repitiéndose siempre el mismo orden de sonidos: lamento, murmullo y golpes.

La policía se marcha de nuevo y el vigilante de la Ducar se queda con las
mujeres hasta las 06:00 horas momento en que ha cesado todo el fenómeno.

A las siete las mujeres rellenan su extraño parte de ese turno nocturno.
Tras dos años trabajando en ese lugar por primera vez hace referencia a unas
extrañas voces y sonidos.

En la Jefatura Municipal de Policía de Ceuta los ocho agentes que se habían
movilizado hasta la morgue también rellenan su parte oficial, en el que
incluyen las dos salidas y terminan afirmando que no han encontrado lo que
producía los sonidos, pero que fueron testigos.

Llegados a oídos de Don Ángel Gómez, Superitendente de la Policía Municipal
de Ceuta, lo acontecido esa noche, esa mañana del lunes 11 de noviembre se
pone en contacto con los bomberos, a los cuales les pide que peinen la zona,
para ello pone a su servicio a sus propios agentes policiales. «Los agentes
se quedaron sorprendidos de la claridad con que se oían los gritos, que
parecían provenir de la planta superior de la funeraria. Parece ser que
existe un conducto abandonado de antiguo alcantarillado cerca de la
funeraria donde podría haberse colado un animal. Hasta que encontremos una
explicación lógica a este suceso no podemos dar más que hipótesis?, fueron
las primeras declaraciones del Jefe de Policía.

Los bomberos comandados por el Cabo Miguel Ángel Ríos inspeccionan la zona
con un pequeño esquema del edificio y algunas galerías existentes en la zona
(subterráneos). Buscando encontrar lógica a los ruidos escuchados en el
tanatorio se encaraman a los tejados de la segunda planta e inspeccionan
ventilaciones y ventanas. En el subsuelo no encuentran accesos, la única
galería existente esta taponada por varios lugares. Según los bomberos el
lamento de una mujer pudo haber sido producido por animales: gata pariendo,
lechuza, rapaz, etc. Pero, ¿el murmullo y los raps?. Además pese a la
búsqueda exhaustiva no encontraron rastro de animales vivos.

Ese mismo Lunes la noticia es recogida en la prensa local y poco después
pasa a la nacional. Una filtración desde la jefatura puso en alerta a los
periodistas que pronto dieron con los bomberos que estaban peinando la
playa. A esto dos preguntas se asoman en las mentes de los ciudadanos
ceutíes, ¿por qué se molestaron los del ayuntamiento y la policía en llamar
el lunes a los bomberos y hacerles inspeccionar la zona?.

La respuesta podrían ser por miedo a inmigrantes escondidos. Niños del
colegio de inmigrantes que se encuentra un poco más arriba del tanatorio,
pero también porque tenían interés en descubrir algo que ellos mismos habían
oido. ?Creo totalmente en mis hombres, los conozco y si ellos me dicen que
escucharon esos ruidos los creo, y si me dicen que buscaron y no encontraron
nada que los provocara también los creo. Además los vi preocupados y algunos
de ellos nerviosos con todo esto, por eso no quieren hablar para que no les
llamen locos o empiecen a gastarles bromas?- según nos comentó el jefe de
policía municipal.

Por otro lado todos los compañeros de las dos funcionarias apoyaron el
testimonio de las mismas, así como los familiares y las personas que las
conocen pues las tienen por unas chicas trabajadoras y centradas que nunca
antes se habían visto envueltas en ningún caso similar. Mientras el caso
sigue abierto a encontrar las respuestas idóneas que justifiquen
?lógicamente? los lamentos del tanatorio.

Respecto a la acusación de que
ellas influenciaron o sugestionaron a los policías esa noche de hechos a
?escuchar? los lamentos, nada hay que añadir, porque por absurda se
desmorona. Ninguno de los tres grupos de personas se conocían entre si. Y
los sonidos eran perceptibles por los oídos no por la mente. A raíz de los
sucesos varios bulos surgieron a la prensa nacional, siempre copiando a la
local (El Faro de Ceuta y el Pueblo de Ceuta). En ellos se decían que
lloraban niños. Sin embargo, Gema y Encarni , no lo habían dicho a la prensa
ni se correspondían con la horas y días que surgían en el papel periódico.


 © 2003   Este articulo nos fue enviado por los autores que participan en nuestro programa.