Artículo realizado por Angel Rivero  www.looculto.tk

         

En Carmona (Sevilla) existe un convento que en su día estuvo habitado por monjes carmelitas. Ellos se dedicaban a sus actividades de carácter espiritual, pues aquello era un noviciado, a la vez que tenían que conseguirse el sustento cultivando un huerto, criando animales y mendigando limosna y comida por las calles de la localidad y por las fincas y huertas privadas que se encontraban en las cercanías de la construcción, pues ésta se hallaba fuera del pueblo, elevada sobre un pequeño cerro.

A ese edificio acudían a escuchar misa los domingos muchas familias que vivían en las proximidades dedicadas al cultivo de sus huertas y campos. Eran muchas, ciertamente, pues también existía cercano al convento un pequeño colegio donde se impartían las clases diarias, pues los 3 kilómetros que distaban del pueblo era más fácil que fuesen recorridos por el profesor que por una larga fila de niños.

Los frailes siempre se quejaban del poco agua que había, que no permitía el buen riego de sus verduras y hortalizas, lo que ayudaba a que la cosecha no fuese demasiado fructífera.

Aquí es interesante hacer un inciso. Es incomprensible esta carencia de agua puesto que en las cercanías del convento está constatada la existencia de una abundante vena de agua que es conducida a través de una galería excavada hace cientos de años (quizás miles, si su origen es romano) por los habitantes de la zona. Aunque desconozco el inicio de esta obra sí conozco su salida al exterior, que está situada a más de 10 kilómetros de donde se encuentra el convento. Es tal su antigüedad que pueden verse formaciones calcáreas de varios centímetros en sus paredes. Sin embargo, a pesar de la existencia de un pozo, los monjes decían sufrir su escasez.

La situación económica que se estaba padeciendo en España tras la Guerra Civil ocurrida en 1936 obligaba a los monjes a realizar algo que me llevó a pensar que bien hubiera causado un verdadero conflicto en las almas de alguno de aquellos sufridos hermanos, pues se veían obligados a salir por las noches y volver con sus ropas rasgadas por las dentelladas de los perros guardianes de las huertas cercanas, que eran saqueadas por estos penitentes para poder sobrevivir.

¿Un monje robando, violando uno de los mandamientos importantes de su religión? Estoy seguro que a alguno de ellos le produjo una verdadera desazón el tener que realizar esas acciones pero el instinto de supervivencia es mayor que muchos preceptos bien intencionados.

Sobre los años 50 el convento fue abandonado sin previo aviso y vendido en 1957 a gente adinerada de Madrid, oscura operación que ha intentado ocultarse haciéndose sucesivos traspasos de carácter privado a distintas personas para no dejar constancia de la titularidad de la edificación o sus terrenos en ningún registro público. La venta fue el resultado de la "venganza" de un prior trasladado al noviciado a la fuerza. Por dicho traslado juró que si ascendía en la escala de mando y ocupaba un alto cargo en Madrid vendería aquello sin remedio. Y así lo hizo, lo vendió todo salvo la edificación que era propiedad de tres monjes (fray Manuel, fray Luis y fray Rafael), los tres mismos que con su esfuerzo levantaron la edificación, que se negaron a firmar su venta. Desde entonces el sitio acabó siendo campo propicio para las actuaciones de gamberros.

Pocos decían, ciertamente, que allí hubiesen fantasmas o se produjese alguna anomalía pero, antes de que desaparecieran de su antigua ubicación, todos hacían mención de lo espeluznante que eran unos ganchos para colgar comida que existían en la despensa subterránea del convento, seguro que rememorando alguna escena de película de terror donde el psicópata de turno colgaba en algo parecido el cuerpo mutilado de su víctima.

Con los años ya comenzó a correr el rumor de que entre sus vetustas paredes "se oían voces" pero supongo que tendrá que costarle la vida a alguien que sufra un accidente en ese edificio abandonado para que se forje definitivamente la leyenda de un fantasma errante.

 

 

 

 

 

¿A qué recuerda lo que aparece dentro del recuadro?

¿Acaso a un fraile?

En una segunda toma, realizada segundos después, no se repite este curioso juego de luces y sombras.

Un detalle. Cuando me encontraba haciendo el recuadro que aparece en la imagen con el Paint de windows mi hija de 4 años, que lo utiliza para garabatear algunas veces, al ver la imagen se quedó muy seria y dijo: "eso es un soldado que le han cortado una pierna". La niña dijo esas palabras en presencia de mi esposa y de mí. Efectivamente la fotografía podría dar la sensación de que se trataba de una persona a la que le faltase una pierna. ¿Cabría la posibilidad de que hubiese algún fraile que hubiese combatido en la Guerra Civil española y quedase con la pierna cortada?... Sí, había alguien que podría encajar un poco en esa descripción, Fray Manuel, con una pierna enferma por una artrosis que le obligaba a caminar con muletas, aunque no he podido determinar si fue o no un antiguo militar. Fray Manuel, uno de los tres frailes que levantaron la nueva edificación del convento, murió el 24 de diciembre de 1999, según testimonios de familiares y otros entrevistados.

 

 

 

 

 

   

 

Todos estos datos me fueron dados por familiares y otras personas con las que me entrevisté y que en aquellos tiempos trabajaban o vivían por las cercanías, por tanto no sería extraño que alguno de ellos fuese erróneo o incluso inventado o exagerado por alguna de esa gente, pero eso no modifica en nada los resultados psicofónicos que conseguí allí durante el tiempo que lo visité y de los que os dejo constancia.

Lo que en un principio tenía considerado como una corazonada acabó siendo algo más serio. La noche del 24/10/04, sobre las 23:30 horas, me reunía por primera vez con un grupo de investigadores expertos (muchísimo más que yo) que se habían sentido atraídos por las ruinas del viejo monasterio. Y así, acompañando al equipo, pudimos constatar la existencia en el sótano, casi en el mismo lugar donde algunos meses antes se había producido el curioso juego de luces que se puede ver arriba, del cuerpo de una gallina descabezada que había sido desangrada, posiblemente con la ayuda de una palangana con restos aún de sangre que estaba a su lado. ¿Acaso se había realizado allí alguna especie de ritual o era una gamberrada más de los desaprensivos que merodean la zona?

En aquella cavidad colocamos varias grabadoras y en silencio, tan solo alumbrados por una vela, escuchábamos gotear agua, allí donde los frailes se quejaban de su escasez. Ese sonido de goteo constante de agua no se volvió a repetir en otras ocasiones en las que distintos miembros del grupo, incluido yo, hicimos grabaciones de psicofonías en el sótano ni quedó reflejado en las cintas, a pesar de haber sido escuchado por cinco personas.

Antes de entrar dos componentes del equipo vieron unas luces azuladas que se movían como a metro y medio del suelo por la zona próxima a donde se encontraba el sótano. Salí al encuentro de aquellas luces preparando la cámara de fotos pero no llegué a ver nada. Al menos cinco cámaras fotográficas barrían el entorno intentando captar algo anómalo. Yo pude apreciar otra luz en las cercanías de donde se habían visto con anterioridad las luces azuladas pero, a la postre, “mi” luz no se correspondía con la que habían visto los otros componentes del equipo ¿qué era entonces?

Son varios los motivos que he encontrado que explicasen el abandono de la edificación, aparte del económico, pues también encontré quien decía que los frailes fueron expulsados al ser denunciados por los robos que cometían, pero hay una singular declaración que tiene especial interés. Lo que dice bien pudiera tratarse de una leyenda urbana pero, por haber sido dada por un mando policial y porque era hijo de alguien que trabajaba en el convento en la época de su abandono, creo que debe ser tenida en consideración, quizás más seriamente que las demás. Según esa declaración una mañana aparecieron degollados y colgados en los ganchos existentes en el techo del sótano los cuerpos de varios frailes. 

 

Al conocerse el hecho la policía se personó en el lugar y encontró a un fraile escondido en un rincón, asustadizo y esquivo, que fue interrogado y terminó declarando que él había sido el causante de aquella matanza y que había sido obligado por el diablo. No se dio mucho crédito a esta confesión pues aquel fraile no tenía la suficiente constitución física como para poder colgar de una manera tan cruel aquellos cuerpos muertos sin haber recibido ningún tipo de ayuda. Se barajó la posibilidad de que en realidad no se tratase de unos asesinatos rituales sino motivados por las rencillas entre monjes debidas a prácticas homosexuales, de cuya existencia se hablaba entre los habitantes de Carmona. Nada se supo en el pueblo y aquello permaneció en secreto hasta la fecha tras la investigación militar posterior llevada a cabo.

¿Se trataba de la misma historia que impresionaba a mis amigos cuando yo era más joven y visitaba esas ruinas o acaso provenía de alguna historia real olvidada en el tiempo?

Y una leyenda urbana basada en aquellos tétricos ganchos del techo del sótano acabó tomando veracidad cuando salió a la luz un documento que se encontraba en uno de los archivos históricos gracias a la labor de un investigador que tradujo del castellano antiguo el manuscrito original. Éste contaba los sucesos ocurridos en la mañana del 25 de noviembre de 1680 cuando aparecieron el padre prior y el resto de los frailes, menos uno, el que contó la historia, colgados de los ganchos del techo del sótano y siendo devorados por pequeños seres quienes, al verlo, se unieron formando un solo cuerpo que le dijo: "te dejé vivir para que proclamaras mi venida al mundo". Un fuego invadió entonces todo el sótano y el fraile corrió y oyó a sus espaldas: "ve y di que Satán está aquí".

Nadie creyó al monje, que fue arrestado, pero mientras eran enterrados los frailes asesinados el cielo se oscureció y Satán apareció bajando entre dos columnas de fuego y todos los presentes huyeron. Al día siguiente, armados con cruces y biblias, muchos hombres llegaron hasta el convento. El diablo estaba sobre la torre viendo cómo los hombres derribaban las puertas y entraban en la edificación camino del campanario. Muchos desaparecieron pero la mayoría eran arrojados desde lo alto como si fueran muñecos. Satán se enojó y mientras tronaba el viento se abrió su cuerpo y gritó: "perezca todo y todos" y un temblor de tierra destruyó el convento y a la gran mayoría de los que allí estaban. Los supervivientes sembraron todo aquello de sal y la ciudad debió purgar sus pecados con dos años de misas y de indulgencias.

Este manuscrito abre nuevas interrogantes que quizás nunca puedan ser aclaradas: ¿Realmente el convento, antes de ser destruido, contaba con un campanario que no se volvió a levantar en la nueva construcción? ¿Pudiera ser que la mala producción de la tierra se debiera a haber sido sembrado el suelo con sal? ¿Acaso se describe en ese viejo legajo un aterrizaje ovni, una auténtica masacre ocurrida en el sótano o todo se trata del invento de un escribano del s. XVII?

INVESTIGACION 21/11/04

El 21/11/04 decidimos quedar nuevamente y continuar las comprobaciones. Antes de entrar, mientras preparábamos los equipos fui testigo de una especie de luces azules a modo de fogonazos que se repitieron un par de veces. Eran unas luces parpadeantes pero sus parpadeos no eran rítmicos. Pregunté si alguien había echado una fotografía pero nadie tenía aún la cámara en las manos. No había dado tiempo. Cogí la mía y me adelanté al resto del grupo. Al entrar en la edificación me dispuse a tomar fotografías. Comencé a sentir una especie de escalofrío por mi espalda y nuca pero no dije nada a los demás y me fijé en el sitio donde estaba parado. Se trataba de una especie de pequeña hondonada casi rectangular.

Tras enseñar el recinto a dos nuevos acompañantes interesados y dirigirnos al famoso sótano pude ser testigo de cómo, justo cuando yo iba a bajar, la luz de mi linterna, a la que había puesto pilas nuevas antes de salir de casa, perdía potencia. Avisé a los que ya habían bajado pero no hizo falta, ellos subían porque las suyas tampoco alumbraban; 5 linternas con pilas totalmente nuevas se habían quedado sin energía simultáneamente. Esta circunstancia me animó para hacer partícipe al resto del grupo de que posiblemente la hondonada del suelo que había descubierto bien pudiera tratarse de la entrada a la antigua cripta, donde serían enterrados los frailes en los siglos anteriores. Su ubicación, delante de donde debería haber estado situado el altar mayor, hacía posible que así fuera.

Se procedió a escuchar con un fonendoscopio si aquella zona daba muestras de estar hueca, se miró el comportamiento de la brújula y se removió un poco la tierra que cubría esa entrada. Era arena suelta, sin prensar, por lo que llegamos a la conclusión de que la cripta había sido cegada intencionadamente, bien para proteger los cuerpos enterrados que pudieran quedar allí, bien para evitar la caída accidental de personas a su interior (¿por qué no se cegaría también el sótano por este motivo?).

¿Qué mejor sitio para tomar psicofonías que ese emplazamiento? Y de nuevo se vieron los fogonazos, vistos esta vez por mí y por la única chica del grupo, y se sucedieron otras averías extrañas en los aparatos: la grabadora de uno de los presentes se paraba sin motivo, como si la cinta de casete hubiese llegado al final. Se procedió a colocar la cinta en otra grabadora, por si estuviera estropeada, y se hizo una grabación de prueba. Al escucharla el resultado nos dejó asombrados: una potente voz dice “YESUS”. Uno de los asistentes, de origen brasileño, aseguraba que así es como se pronuncia su nombre en Brasil pero dicho por alguien que no es brasileño, para mí era el el nombre de "Jesús" en latín. La grabadora comenzó a funcionar sin más problemas en el mismo momento en el que fue sacada de allí.

La segunda avería ocurrida junto a la posible entrada a la cripta fue el "atasco" momentáneo de la cámara de fotos digital de otro de los asistentes así como su grabadora, la misma que captó la psicofonía anterior, que también se paró sola.

Mientras tanto pude atestiguar que lo sentido en mi espalda y nuca al principio de mi intervención en el convento también fue sentido por otros dos componentes, pero todos lo mantuvimos en secreto por miedo a esa especie de “ridículo” y de que nos tachasen de impresionables (no lo soy. Con 12 años iba de noche solo a un cementerio para hacer psicofonías).

Finalizada esta primera toma psicofónica volvimos al sótano. Se fotografió todo nuevamente, se midió la humedad relativa del aire (65%) y se hicieron también comprobaciones magnéticas, que fueron normales.

No pudimos continuar realizando mediciones, tal cantidad de pilas agotadas lo hicieron imposible y otra persona del grupo se encontraba mal por lo que decidimos irnos de allí.

A la mañana siguiente pude descubrir que no fueron 5 las linternas a las que se les agotaron las pilas sino 6 pues una que había quedado olvidada en la mochila que suelo llevar apareció también totalmente gastada.

Tras muchas entrevistas y preguntas por fin pude conocer a un familiar directo del nombrado fray Manuel, un sobrino. Por él pude sacar muchos de los datos que quedan reflejados en este escrito pero hubo un detalle: los frailes abandonaron la edificación llevándose tan solo las cosas personales que tenían y los enseres de la capilla pero... ¿Y los muertos?

Nadie supo responderme a esta pregunta por lo que me vi obligado a dirigirme al convento que los carmelitas tienen en Sevilla capital. Allí hablé con un párroco, licenciado en historia, bastante enterado pues fue uno de los que efectuó su noviciado en el convento abandonado de Carmona. Nuestra entrevista duraría casi una hora:

<<- Yo no sé cómo se vendió aquello pero de allí no pudo sacarse ni siquiera los libros. Tan solo los objetos personales y los enseres de la capilla.

- Bueno, pues aquello ha sido totalmente saqueado. Por no quedar no quedan ni paredes... Padre, hay algo que me intriga. Se ha encontrado delante de donde debía estar el altar una especie de rectángulo, de 1,80 metros aproximadamente, que parece dar la sensación de que aquello era una cripta. ¿Sabe usted qué se hizo con los cuerpos que hubiera podido haber en ella?

- No recuerdo ningún muerto. Hace ya muchos años desde entonces. Pero en todo caso ¿quién querría llevarse a un muerto?...

 

INVESTIGACION 20/12/04

En las numerosas veces que hemos ido, tanto yo como el resto de los investigadores, a esas ruinas había una cosa que nos extrañaba. La construcción se veía muy moderna, con signos de electricidad y agua corriente, para pertenecer al siglo XVII, según la datación que daba la transcripción del manuscrito. ¿Nos habríamos equivocado y ese sótano no era el escenario de los crímenes? Pues sí, nos habíamos equivocado.

La auténtica edificación a la que hacía referencia la historia se encontraba como a unos 150 ó 200 metros del edificio donde estábamos. Me entrevisté con los actuales propietarios que desconocían la leyenda que se cernía sobre su casa, pues en eso se había convertido. Cualquier indicio del sótano habría caído en el olvido y estaría bajo las distintas capas de solerías que se le habrían puesto a aquella vivienda. Las sucesivas reformas habían respetado la distribución original, pudiéndose hacer una idea de dónde estaban las antiguas dependencias. Los propietarios, un matrimonio con seis hijos dedicados a la venta de los huevos que se originaban en aquella granja de gallinas, negaron haber percibido jamás ningún tipo de experiencia extraña en los 19 años que llevaban viviendo allí.

Si nos habíamos equivocado de edificio ¿cómo era posible que en el nuevo convento, donde no se habían producido los asesinatos en el siglo XVII, se produjeran los fenómenos descritos? Y la duda fue resuelta. Posteriores entrevistas me confirmaron la existencia de tumbas o criptas ante el altar y de un pequeño cementerio, muy discreto, en uno de los rincones más alejados de la explanada que se abre tras el convento, siendo los últimos enterrados un fraile y un albañil que murió durante las obras que se hacían en la edificación.

Y se me vino a la cabeza las palabras del fraile con el que hablé en Sevilla: "No recuerdo ningún muerto. Hace ya muchos años desde entonces. Pero en todo caso ¿quién querría llevarse a un muerto?".

Son pocos los comentarios que se oyen todavía, pues nadie se acerca al convento por las noches. Todo en el monasterio está rodeado de un misterio que produce un auténtico rechazo a la edificación. Uno piensa que algo malo ocurrió allí, aun sin tener constancia de lo que unos documentos históricos tan bien guardados mantenían en secreto, y se refuerza todavía más esa sensación de maldad en el sótano del edificio en el que parece que, mientras te encuentras en su interior, alguien bajará por aquella estrecha y empinada escalera de acceso y bloqueará con su cuerpo la única vía de escape que tiene la habitación.

Y un nuevo misterio volvió a cernirse sobre la investigación pues de aquellas edificaciones no tenían constancia de que existieran los arqueólogos e historiadores de la localidad lo que abría la posibilidad de que un escribano del siglo XVII hubiera inventado una historia ambientada en un convento que no se levantaría hasta trescientos años después de haber escrito la leyenda.

 

EMISION DEL CASO EN UN PROGRAMA DE RADIO

El grupo de investigación al que hago referencia en todo este escrito está formado por el presentador/director y el resto del equipo que realizan el programa radiofónico de La Esfera. A través de sus emisiones me di cuenta de que no era el típico grupo de periodistas que esperan que le llegue un caso sino un auténtico grupo de investigación que en la medida de sus posibilidades va de un sitio a otro intentando aclarar los fenómenos paranormales a los que tienen acceso. A principios de diciembre de 2004 se decidió dar a conocer al público a través del programa el caso y se produjeron dos nuevos misterios que añadir al convento. Así la estación emisora de la radio sufrió una avería al producirse un cambio de tensión eléctrica, hubo de ser llevada hasta Zaragoza para su arreglo, volvió nuevamente mal arreglada y se tuvo que llevar otra vez. Reparada por completo en el trayecto de vuelta un accidente dentro del camión donde era trasladada esa unidad emisora hace que se rompa por tercera vez. Instalada definitivamente se hace un primer programa “de prueba” y cuando nuevamente se va a emitir el caso el director/presentador cae enfermo. Para la siguiente semana se pensó en la posibilidad de emitir “in situ” pero un pastor trashumante había decidido instalarse allí con todos su animales. Un rosario de problemas totalmente impredecibles.

Pero hubo algo más. Me acerqué hacia ese pastor trashumante, proveniente de la localidad sevillana de Los Corrales, para saber el tiempo que tenía pensado quedarse allí y poder emitir sin estar rodeado de aquellos animales. El pastor, en el centro del redil donde dormían sus ovejas, se había visto obligado a construir una especie de jaula en la mantenía encerrados a 10 ó 12 corderos lechales porque “las madres los habían abandonados”. Sabido es que los animales son sensibles a ciertas “presencias” por ello los romanos, muy supersticiosos ellos, usaban este mismo método para saber si un nuevo lugar a colonizar estaba habitado por fantasmas. El extraño comportamiento de aquellas ovejas hubiera sido suficiente para que los romanos se negasen a vivir allí.

El 11 de febrero de 2005 se pudo emitir por fin el primero de los monográficos dedicados al convento y pudo darse a conocer al público.

 

INVESTIGACION 25/02/05

El 25 de febrero se procedió a hacer uno de los programas pero emitiendo en directo desde el propio convento a la vez que hacíamos investigaciones en el lugar. Dejaré que sean las propias palabras del director del programa quien resuma los resultados:

<<La verdad es que en la noche del programa el ambiente estaba tranquilo en el monasterio pero no dejaron de ocurrir cosas raras. Por ejemplo, en la parte de los baños en el monasterio se me acabó la batería de la cámara, pero es que ya llevaban tiempo puesta, como tenia 4 más de reserva y totalmente cargadas, procedí a cambiarlas, solo pude realizar 3 fotos, se descargaron rápidamente, fue extraño.

Otra cosa interesante es que mientras Francisco y Angel dieron la vuelta por detrás del monasterio porque les pareció ver a un perro yo prepare la cámara de video y 2 grabadoras para hacer un experimento con versos en latín que ya llevaba grabado en CD. Insertamos el CD en el reproductor del coche de Eduardo y perfecto, se escuchaba muy bien, aumenté el volumen y dejé la puerta abierta, accioné las grabadoras y la cámara de video e infrarrojos y a lo largo de unos 3 minuto, el CD dejó de sonar. Creí que se trataba de un fallo del mismo, me acerque al coche y para mi sorpresa el reproductor (radio) del coche, estaba apagado, así sin más. Me pareció muy raro pues no tiene temporizador ni nada, para apagarlo hay que pulsar una tecla.

Otra de las rarezas de la noche fue que Edu y yo bajamos al sótano para disponer los equipos, los dejamos allí y nos salimos, Edu, Angel y Paco se fueron al lado de los coches que estaban a unos 50 metros y yo me quede solo en la oscuridad mientras esperaba el tiempo prudente para que los equipos grabaran dentro. Me puse a mirar en la oscuridad con el visor nocturno de infrarrojos, en un momento dado vi algo como un bulto grande y neblinoso pasar delante a unos 10 metros de donde estaba, seguí mirando en todas direcciones y no volví a verlo (en ese momento no fumaba), o sea, que no se trataba del humo del cigarro delante del visor, pero parecía humo, una nebulosa.

El encontrar una tabla OUIJA fue también interesante. Posiblemente algunos oyentes de La Esfera se armaron de valor y fueron a experimentar, lo que no sabemos es porque no se llevaron la tabla o la escondieron en algún sitio después de utilizarla para una próxima vez (¿o no habría una próxima?) pues estaba allí y boca abajo.

La oui-ja encontrada

 

INVESTIGACION 02/06/05

El jueves 2 de junio de 2005 el equipo del programa radiofónico La Esfera fue requerido por parte de Marisol y José Antonio Roldán, del programa Años Luz, para conectar en directo desde distintos lugares en los que se estaban realizando investigaciones. Por mi cercanía al lugar me trasladé con mi humilde equipo una hora antes de la conexión con la idea de tomar imágenes en video del convento, fotografías y de realizar varias tomas psicofónicas. Casi una hora más tarde de mi llegada, tras tres intentos de captación de sonidos uno bien real llegó a mi oídos. Era uno bien conocido: el que producen la cantidad de escombros que hay en el suelo cuando son pisados. Una sombra oscura, no muy alta, como arrastrando una capa tras un cuerpo deforme, se movió rápido por el rincón que forman la unión de las dos alas del edificio. Algo asustado por la desconfianza de la existencia de algún desconocido en el lugar miré con más atención y esta vez “la sombra” se movió bastante más cerca, en la mitad del camino hacia mí. He de reconocer que me asusté y que a punto estuve de llamar a los del resto del equipo que aún no habían llegado para decirles que o venían pronto o los esperaba fuera del recinto de aquel convento. Me tranquilicé algo más cuando la misma sombra, por tercera vez, se movió por la parte alta del edificio.

Después de ver aquella sombra se me ocurrió escuchar lo que había grabado. Me inclino a pensar que el sonido se trata de un animal pero la invitación a entrar me resultó bastante clara

Cuando llegaron las dos personas que esperaba les hice partícipes de mi ”visión” y me dieron una gran alegría pues era la quinta persona (desconocía la existencia de las otras cuatro) que veía aquella sombra.

RECAPITULACIONES

El caso aún está en investigación y permanezco atento a cualquier nuevo dato que pueda surgir.

Resumiendo, antes de que cualquier avispado ponga en duda las investigaciones realizadas, diré:

Existen dos conventos de los cuales no hay constancia de que en ellos se hubiera instalado ninguna orden monacal (según historiadores y arqueólogos de Carmona), a pesar de testimonios de familiares de frailes y otros habitantes que acudían allí por diversos motivos. Oficialmente ambos conventos no existen.

El texto encontrado, supuestamente del siglo XVII, parece ser una fábula que ha dado origen a la leyenda urbana que habla del cierre del convento en los años 50. El propio autor de la trascripción, escritor de varios libros, asegura haberlo copiado de un documento original del archivo histórico de Carmona pero también cabría la posibilidad de que hubiese sido inventado por él mismo. En el escrito hay datos que parecen no ser correctos, lo que hace dudar de su realidad. El texto original, escrito en castellano antiguo, no lo he podido ver.

Los fenómenos de los que hablo son ciertos habiendo suficientes testigos, algunos sin conexión entre ellos, que aseguran haber visto una “sombra” errante. Las psicofonías, salvo errores interpretativos, son todas originales así como las fotografías con curiosos efectos ópticos.

ALGUNAS FOTOS DEL LUGAR

En algunas de ellas aparecen esferas muy nítidas, pero no les dimos mayor importancia.

Angel Rivero

 

 

     

Angel, Eduardo y yo (BraSi)                                                                          Mas esferas

 

 

 

   

Una de las esferas más nítidas que aparecen en fotos del monasterio

 

 

 

 

    

 

 

 

 

   

Detalle del techo de la capilla, como se aprecia en la foto, el relieve ha sido muy bien recortado

 y llevado a algún sitio??? 

 

 

 

 

   

                                 Otra extraña esfera  

 

 

 

   

     Vista desde la planta superior                                            Sergio con su cuaderno de apuntes

 

 

 

Angel, Francisco del Toro y Victoria

 

 

 

Difícil acceso a la segunda planta

 

 

 

   

 

 

 

 

Pasillo planta superior

 

 

 

 

    Planta superior

 

 

 

         

Planta superior

 

 

 

 

 

         

Salón planta superior                                                                Entrada al sótano

 

 

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  Dentro del sótano

Francisco del Toro, Brasi, Angel y Vicky

 

 

 

 

         

                  Encontramos un gallina degollada y una vasija                                Restos de los ganchos, techo sótano

                        con restos de sangre, señales de algún ritual

 

 

INTERIOR DEL SÓTANO

         

 

 

 

 

         

 

                  Fotografías by BraSi