Se conoce como Abducción, el fenómeno de ser transportado a un lugar que se supone que esta dentro de alguna especie de aeronave, por seres desconocidos de características físicas distintas a las del ser humano, presuntamente extraterrestres, y sometido a exámenes médicos y ginecológicos en contra de su voluntad o sea un secuestro, que es olvidado por la víctima.

 


Las abducciones han sido desde siempre uno de los factores de mayor extrañeza dentro de la complejidad propia del fenómeno ovni.
Sean cuales fueren las conclusiones que puedan sacarse de su estudio, lo cierto es que nos enfrentamos a un fenómeno universal, que afecta a personas de todo tipo y condición, y cuyos efectos se han dejado notar incluso en más ocasiones de las que pudiésemos imaginarnos. De hecho, más de una veintena de casos de presuntas abducciones han llegado al conocimiento de los estudiosos, aunque sólo se hayan divulgado hasta el momento la cuarta parte de los mismos.


OVNIS
  Las abducciones han sido desde siempre uno de los factores de mayor extrañeza dentro de la complejidad propia del fenómeno ovni. Hablamos de miles de personas secuestradas y manipulas por no se sabe quien...  El primer suceso español del que tengamos constancia que responde afirmativamente a algunos de estos interrogantes, es el que vivió en el verano de 1947 Próspera Muñoz, en Jumilla (Murcia), cuando contaba siete años. Hoy recuerda lo sucedido con relativa nitidez.

 «Estábamos en una casa de campo que tenía mi tío a las afueras de Jumilla -nos explica-, cuando mi hermana mayor y yo vimos acercarse una especie de coche redondo del que bajaron dos seres bajitos, de grandes cabezas, quienes nos advirtieron que aquella misma noche volverían a por una de nosotras». Y así debió suceder, según Próspera, quien cree recordar que aquellos enanitos la llevaron a una enorme nave discoidal, donde fue examinada por sus ocupantes, que le implantaron un «micro aparato» en la base del cuello. Próspera tardó casi treinta años en recordar lo sucedido.

Este episodio es uno de los miles que se han registrado en todo el mundo. A juzgar por algunos sondeos realizados en los últimos años este tipo de experiencias no son infrecuentes. En diciembre de 1987 la prestigiosa revista norteamericana Omni publicaba una encuesta en la que se cuestionaba a sus lectores sobre el enigma que nos ocupa. Una tercera parte de las 1.200 personas que respondieron a la misma resultaron ser «abducidos potenciales», según el análisis de las cartas realizado por la Fundación para la Investigación Ovni.


ATRÁS QUEDAN, ENTONCES, LOS clásicos relatos de abducciones de los años 60 y 70, circunscritos a un centenar de casos bien conocidos en el mundillo ufológico. Experiencias que responden a unos patrones repetitivos que ya se adivinaban en el caso de Betty y Barney Hill. Este matrimonio fue presuntamente secuestrado por los ocupantes de un ovni a mediados de septiembre de 1961, en New Hampshire, cuando regresaban en automóvil, tras disfrutar de unas vacaciones en Canadá.

Su viaje se vio interrumpido de forma un tanto extraña cuando observaron cómo una escurridiza «estrella», que cruzaba el cielo a gran velocidad, se transformaba en una nave discoidal y descendía no muy lejos de su ruta. Desde ese momento sus recuerdos eran confusos, y sólo Barney tuvo la impresión de haber contemplado gracias a unos prismáticos, unas figuras moviéndose en la periferia del ovni. Lo más extraño es que había dos horas de tiempo perdido en su viaje, durante las cuales no sabían qué había sucedido, horas que dieron paso a una serie de inquietantes pesadillas.

Fue el doctor Benjamín Simón quien, en diciembre de 1963, se encontró fortuitamente con el recuerdo del incidente con el ovni en la memoria de los Hill. Gracias a la hipnosis, ambos recordaron cómo habían sido conducidos al interior de aquel ovni, donde seres de rasgos orientales y de pequeña estatura, efectuaron sobre ellos extraños análisis médicos y ginecológicos, limitándose toda la «comunicación» de estas criaturas a mostrar a Betty un curioso «mapa estelar», que posteriormente la profesora Marjorie Fish identificó como correspondiente a la constelación del Retículo.

La publicación de los resultados de esta investigación en 1966 hizo que docenas de personas de todo el mundo reconocieran haber experimentado situaciones similares, sobre todo en lo que corresponde al «tiempo perdido». Dando pie a que hasta 1985 - antes de la aludida oleada (¿o deberíamos decir psicosis?) abduccionista norteamericana de 1985- el folclorista Thomas E. Bullard estudió 309 de esos casos, casi la mitad de los cuales tuvieron como escenario los Estados Unidos, un 24% países del cono sur americano, y sólo un 19% se produjeron en Europa. El resto en proporciones irrisorias- se dividía entre África, Australia y Oceanía.


Fases y secuelas
BULLARD CLASIFICÓ EN OCHO puntos los elementos que encontramos en los «clásicos» relatos de los abducidos. Captura, examen, deliberación, excursión, viaje a otros mundos, teofanía, regreso y consecuencias son algunas de las situaciones más comunes que se repiten en este tipo de experiencias. El caso «robot» de abducción que diseña Bullard, corresponde al que puede vivir un automovilista que circule entre las diez de la noche y las cinco de la madrugada por una carretera secundaria o por una vía normal que, paradójicamente, parece no transitada (situación que se conoce como cono de silencio). El automovilista con relativa frecuencia- es acompañado por otros adultos y niños que comparten su experiencia. Tras encontrarse con el ovni, los testigos suelen experimentar una parálisis total o una pérdida de la voluntad y de la conciencia.

Una vez dentro de la nave -a la que acceden de muy diversas formas, siendo la más común el ascenso por una rampa de luz, se encuentran en el centro de una sala redonda, alumbrada con una luminosidad que parece emanar de paredes y suelo. Los tripulantes del ovni suelen mostrar el mismo aspecto que los humanoides de Strieber. Sea como fuere, el encuentro deja numerosas secuelas en los testigos que John F. Schuessier, del proyecto VISIT de investigación sobre abducciones, clasificaba en 1980 en tres tipos: las de naturaleza temporal (parálisis, mareos, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, percepción de olores y audición de sonidos de alta frecuencia), las secuelas crónicas (como lesiones en la piel en forma de quemaduras) y la parapsicológicas (o aparición de fenómenos extraordinarios que parecen haber «despertado» en el testigo inmediatamente después de su encuentro con los ovnis). Más recientemente, el propio Schuessier proponía la creación  bajo la supervisión de las Naciones Unidas de una nueva rama de la ciencia que denominó «Exopsicologia», que trataría de estudiar vías futuras de contacto con seres extraterrestres, en función del análisis de sucesos como las abducciones, que considera como los pasos previos de un acercamiento por parte de entidades alienígenas.

Lo que incomoda de esta investigación es que la mayoría de los relatos (en torno a un 70 o un 80% según Hopkins) deben ser recuperados mediante hipnosis. Esta técnica, que está sujeta a numerosas imprevisiones en la obtención de recuerdos de «tiempo perdido», ha sido durante años la única herramienta de la que han dispuesto los ufólogos para estudiar las abducciones.

 Prueba de ello es el libro que en 1989 publicó la hipnoterapeuta Edith Fiore, basado en los relatos de trece pacientes suyos que en el transcurso de un tratamiento hipnótico ordinario recordaron haber tenido encuentros con alienígenas. Todos ellos incluían los comunes denominadores de las experiencias precedentes, habiendo padecido los exámenes genéticos a los que parecen ser sometidos otros testigos. Otra de las constantes que subraya la doctora Fiore es que los abducidos parecen haber recibido instrucciones precisas para realizar una determinada misión en el momento en que los extraterrestres se lo indiquen.

El tema recurrente de la misión lo encontramos en casos españoles como el de Próspera Muñoz, o como el contacto presuntamente vivido a primeros de la pasada década por Eduardo Pons Prades, periodista e historiador de «campo» de reconocido prestigio por sus recopilaciones de datos inéditos sobre la Guerra Civil española. Según explica en su sorprendente obra El Mensaje de otros mundos, su encuentro tuvo lugar en los Pirineos, muy cerca de la frontera con Francia, en un paraje boscoso hacia el que fue conducido por una extraña fuerza, hasta llegar a una nave discoidal aterrizada. En ella conversó durante varias horas con sus ocupantes acerca de la situación económica, política y social de la Tierra. Durante el diálogo, le informaron de la existencia de una especie de Confederación de Mundos, que velaba por la seguridad de nuestro Sistema Solar, y a la que nuestro planeta debería incorporarse en un futuro próximo. Su misión al parecer consistía en dar a conocer estas informaciones...

Esta clase de encuentros «placenteros» son, sin embargo, los menos comunes dentro del fenómeno abducción. Algunos de ellos, como el de Fortunato Zanfretta en Génova (Italia) o el de Julio F., un cazador español que fue llevado a bordo de un ovni cerca de Medinaceli (Soria), nos conducen a conclusiones inquietantes sobre la naturaleza, propósito y actitud de los visitantes. Entre estos dos últimos incidentes apenas median diez meses, salpicados ininterrumpidamente por numerosas apariciones de ovnis sobre el Mediterráneo. El caso de Zanfretta, un guardia de seguridad que trabajaba para una cooperativa de Vaibisagno, se inicia con el extraordinario encuentro que tuvo, en la madrugada del 7 de diciembre de 1978, con un horripilante ser de tres metros de altura y de color verde, que le sorprendió en el ejercicio de sus tareas de vigilancia.

 Tras ser examinado por varias de estas criaturas no sin muestras de dolor por parte del testigo fue liberado y despedido con un volveremos pronto». Aquel fue el preámbulo para los cuatro siguientes encuentros que mantuvo con estas criaturas, durante los cuales Zanfretta volvió a ser utilizado como «conejillo de indias». Hoy reconoce medio en broma, medio en serio que la única secuela que le ha quedado de su encuentros, es su cabello precozmente cano...


El caso de Julio F.
SENSIBLEMENTE DIFERENTE, EN CUANTO a trato, es la experiencia que el 5 de febrero de 1978 le tocó vivir en Soria a un cazador al que conocemos personalmente, como a Próspera Muñoz, Paco Padrón, Emilio Burgón y otros secuestrados, pudiendo responder de su sinceridad. Aquella madrugada, «Julio F.» como hemos dado en llamarle para proteger su intimidad «fue desviado» de su ruta hacia Casavieja (Ávila) donde solía ir a cazar, y dirigido por un extraño impulso hacia un punto de la carretera N-111 entre Medinaceli y Logroño.

 Una vez allí fue conducido al interior de una nave de forma discoidal y examinado al igual que su perro por seres de apariencia humana, elevada estatura, largas manos y un cráneo desproporcionadamente voluminoso. Las hipnosis y posteriores investigaciones dirigidas por el investigador José Antonio Campaña revelaron un sinfín de detalles, tanto técnicos como antropomórficos, de la nave y sus tripulantes, además de documentarse aspectos hasta entonces inéditos como el hecho de que, durante algunas sesiones hipnóticas, Julio parecía hacer de «radio» entre los extraterrestres y quienes le investigaban.


A raíz de aquel caso Campaña llegó a investigar algunos casos nuevos de abducción, que parecían tener relación con las entidades que se comunicaron con Julio. Cuando menos, sorprendente.

El show de octubre
A PESAR DE ESTOS dos encuentros tan cercanos entre sí, espacial y cronológicamente, la moderna historia de la ufología no recuerda un mes tan repleto de abducciones y encuentros con ovninautas como en octubre de 1973. En el mismo se produjeron al menos cinco abducciones de la máxima relevancia, la primera de las cuales conmocionó a millones de norteamericanos. Dos pescadores aficionados de Pascagoula (Misisipí), Charles Hickson y Calvin Parker, fueron introducidos en el interior de un ovni, a media tarde del día 11, por tres extrañas criaturas de color negro.

 Estas tenían una especie de picos en el lugar de las orejas y la nariz y realizaron todo tipo de pruebas médicas con ellos. El despacho del shérif Glenn Ryder recibió aquella noche varias llamadas de vecinos que estaban siendo testigos del paso de extrañas aeronaves por la zona. Este suceso fue investigado por los mejores expertos del momento en materia de ovnis que, tras someter a los testigos a todo tipo de pruebas, coincidieron en cuanto a la total sinceridad de sus testimonios.

Cinco días después, la familia Roach vivió una sobre cogedora experiencia en la que cinco extrañas criaturas uniformadas invadieron su domicilio, reuniendo a toda la familia en la sala de estar. Según se deduce de las hipnosis regresivas que condujo el investigador James Harder, los integrantes de la familia Roach fueron introducidos en una gran nave y examinados rápidamente por los delgados «visitantes», que tenían poco más de un metro de estatura y largos brazos.

Sólo tres días después de esta intrusión, el 19 de octubre, Susan Ramstead, una mujer de negocios de 35 años, fue abducida, mientras conducía por una autopista extrañamente desierta, por los ocupantes de un gigantesco ovni oval. Súbitamente, su vehículo se detuvo y cinco extrañas criaturas, similares a las descritas años después por Strieber, rodearon el vehículo y la condujeron al interior de la nave para ser examinada. Lo curioso algo que se repetirá ese mismo mes con el caso Llanca, es que parte de la tripulación del ovni estaba compuesta por mujeres iguales que las humanas.


Apenas veinticuatro horas después de este hecho otra mujer, Leigh Proctor, fue sorprendida sobre las 10 de la noche, por un repentino fallo en el motor de su coche. Tres seres «que parecían no tener un rostro real, sólo caras blancas como si fueran un modelo de plástico, con grandes ojos cerca de los lados de la cabeza», la forzaron a ir con ellos. Lo cierto es que Leigh no apareció hasta tres días después, personándose en la oficina del shérif quien desde su desaparición, había estado buscando infructuosamente tanto a ella corno a su coche. El escenario de octubre se cierra con el caso vivido por el camionero argentino Dionisio Llanca, cerca de Bahía Blanca (Argentina), donde fue secuestrado por tres seres de aspecto humano, que descendieron de un ovni sirviéndose de un haz de luz compacto.

PERSONAS DE DIFERENTES LUGARES, de muy diversas ideologías, intereses y niveles socioeconómicos y culturales, relatan situaciones similares vividas en un período de días muy estrecho. Sin embargo, pese al impresionante volumen de documentación con que contamos, pese a los centenares de horas de grabación conteniendo las hipnosis regresivas de los testigos, y pese a intentos de sistematizar la información obtenida por proyectos como VISIT, que establecieron paralelismos entre 130 casos mundiales de abducción bien documentados, nos falta la pieza maestra de este rompecabezas.

Algunos investigadores buscan esa pieza entre las «pruebas físicas» que aparentemente existirían en estos incidentes, entre las que destacan los relatos referentes a «implantes» o «mi croaparatos» que los presuntos extraterrestres habrían injertado en sus víctimas para ejercer algún tipo de seguimiento sobre sus posteriores actividades. A mediados de 1990, John Schuessier, presentaba los resultados del análisis que el Departamento de Genética del Hospital Wiston Churchill de Headington (Reino Unido) realizó sobre una muestra del ADN de un abducido.

Los doctores que participaron en ese análisis rutinario, descubrieron una especie de milimétrica plancha sólida rodeada por los cromosomas de la muestra. A través de la revista Nature los científicos pidieron ayuda para descifrar el enigma, y varias además de contradictorias- interpretaciones vinieron a tratar de clarificar el asunto. Ese aparato en forma de «texto compacto, como una información binaria codificada y miniaturizada» ha sido uno de los primeros intentos serios de verificar la existencia de implantes, pero hasta ahora pese a declaraciones como las de Budd Hopkins, que insinúan que tales objetos existen y tienen forma de pequeñas bolas milimétricas que se insertan a través de la cavidad nasal izquierda de los abducidos, aún estamos esperando la prueba incontrovertible.

La nueva ola abduccionista apenas ha arrojado luz sobre el asunto. Más bien todo lo contrario. Ahora debemos añadir a esta casuística nuevos detalles que rayan más en el terreno paranormal. Las levitaciones, e incluso la sensación de los testigos de ser transportados por el aire desde sus alcobas hasta la nave alienígena, traspasando en su recorrido muros, puertas y ventanas en una especie de «viaje astral», son sólo una muestra más de estas extrañas experiencias.

De hecho, en un intento de encontrar una desesperada solución a estas traumáticas vivencias, tanto Whitley Strieber como Budd Hopkins han creado centros de ayuda para abducidos. El propio Hopkins en Nueva York coordina pequeñas terapias de grupo (a semejanza de las practicadas por Alcohólicos Anónimos) en las que varios abducidos se reúnen semanalmente para compartir experiencias. «Ahora puede usted reconfortarse por el hecho de que ya no está solo escribe Hopkins en una circular interna de su Intruders Foundation- ya que ya existe una red de investigadores, terapeutas, hipnotistas y personal médico para ayudarle».

La polémica está servida

ACTUALMENTE EXISTE UNA ESPECIE de rivalidad profesional entre ufólogos y profesionales de la psicología y la psiquiatría, quienes acusan a los primeros de «intrusismo profesional», al considerar que los visitantes de dormitorio y las abducciones en general corresponden a una patología mental muy determinada. Michael Persinger, jefe del Laboratorio de la Universidad Lawrenciana en Ontario (Canadá), advierte tras minuciosos análisis de varios casos de abducción- que «no debemos olvidar que fueron pacientes con focos lóbulo-temporales activos los que informaron de las "visitas" de pequeños humanoides de formas diversas», concluyendo que una gran mayoría de los casos de abducción tienen su origen en una actividad eléctrica anormal del cerebro.

En medio de esta polémica, la psicóloga Rima E. Laibow y su organización TREAT (Centro para el Tratamiento de Investigación de Traumas Anómalos vividos), intentan que ufólogos y psicoterapeutas compartan sus experiencias e investigaciones, encontrando así un tratamiento adecuado para los abducidos, cuya principal característica clínica consiste en que presentan todos los síntomas de un fuerte shock nervioso. Algunos de estos psicólogos han diagnosticado ya a sus pacientes abducidos carbamazepina, una droga frecuentemente utilizada en el tratamiento de epilepsias parciales e hipomanías, logrando excelentes resultados en la mayoría de los casos y consiguiendo erradicar de raíz sus experiencias con los visitantes de dormitorio.


El problema es que existe un conjunto de casos serios y bien documentados, que resiste todo intento racional de explicación o diagnosis. Encontrar una solución para los mismos se plantea como una necesidad urgente a resolver multidisciplinariamente por la comunidad ufológica. De no hacerlo, este fenómeno sujeto a «contagio» amenaza con extenderse ampliamente por todo el mundo occidental, como si realmente nos estuviéramos enfrentando a una «enfermedad» programada, de efectos muy bien controlados. Pero, ¿controlados por quién?...

Martín Pizarro


MAS HIPÓTESIS Y EXPERIMENTOS CIENTÍFICOS

 

Secuestrados por extraterrestres?

POLÉMICA SOBRE LA ABDUCCIÓN

 

No existen!
'Los raptos por extraterrestres son espejismos de origen electromagnético', opina un equipo científico canadiense, liderado por el doctor Persinguer

Sí existen!
'Los seres que nos visitan quieren preservar la vida sobre la Tierra', afirma el profesor Mack, de la universidad de Harvard, psiquiatra de muchos abducidos.

 

Los contactos ovni de cuarta fase en los que la gente es abducida por extraterrestres, secuestrada por un tiempo, conducida a sus naves o planetas y luego devuelta a la tierra, serian generados por la propia mente humana según un experimento científico que ha conseguido reproducir experiencias de este tipo sometiendo al cerebro a las complejas vibraciones de determinados campos magnéticos..

Según un sondeo sobre seis mil estadounidenses acerca de experiencias paranormales y extracorporales, uno de cada cincuenta ciudadanos cree haber sido abducido por extraterrestres. Un informe típico de este tipo de experiencias comenzaría así: 'Me desperté en medio de la noche y todo lo que rodeaba parecía diferente y raro. A los pies de la cama estaba un ser extraterrestre de color gris y de como medio metro de altura. Tenia una enorme cabeza con dos antenas y ojos negros acuosos. Me ordeno telepáticamente que le siguiera y me llevo a una nave espacial'.

Algunos estudios sobre abduccion muestran que las victimas son gente corriente, de inteligencia media, de todos los sectores sociales y sin muestras de padecer problemas mentales. Pero según uno de los últimos números de la revista New Scientist, el doctor Michael Persinguer, un neurólogo de la universidad Laurentian del Canadá, cree que el falso recuerdo de experiencias de abduccion se origina cuando complejas operaciones eléctricas tienen lugar en la zona cerebral denominada lóbulos temporales.

Esta parte del cerebro esta íntimamente conectada con la memoria y la conciencia de si mismo, y puede ser fuente de alucinaciones audiovisuales. Persinguer arguye que gente con lóbulos temporales inestables tendría tales experiencias de vez en cuando de forma natural. Ocurre especialmente mientras se sueña, de tal manera que tales personas pueden fácilmente despertarse con extrañas sensaciones corporales y el sentimientos de volar o flotar.

Para estudiar esta teoría, Persinguer ha dado con la forma de producir actividad eléctrica en los lóbulos temporales y así producir sensaciones de apariciones y otros efectos extraños. La experiencia fue aceptada voluntariamente por Susan Blackmore, de la universidad de West England, quien se sometió al experimento en el curso del programa de televisión 'Horizon', dedicado a las abducciones, del que fue presentadora (interesante documental que puede solicitarse por cuatrocientas pesetas a Horizon, Close Encounters, P.O.Box 7, London W3 6XJ, U.K.). Fue colocada en un sillón reclinable dentro de una habitación insonorizada. Un casco especial producía el campo magnético que activaba las neuronas de esa zona cerebral.

'Nada parecía suceder en los primeros diez minutos, relata. 'Pero de repente sentí como si alguien me cogiera de los hombros y me levantaran del suelo. También, algo me agarro por las piernas y tiraba de mi desde el suelo. Sentí como si la mitad de mi cuerpo se introdujera bajo el pavimento'.

Todo fue seguido por fuertes emociones de miedo y el equipo investigador necesito un tiempo para hacerla salir de la profunda desorientación en que estaba inmersa. La doctora Blackmore opina que de sucederle algo así de forma inesperada a alguien, seguramente intentaría encontrarle explicación mediante algún 'estereotipo cultural' como es actualmente la abducción (otros pueden ser posesión diabólica, aparición mariana, viaje astral, canalización, vida después de la muerte, etc.).

 

EL PSIQUIATRA DE LOS ABDUCIDOS

Esta nueva perspectiva de la abducción como producto del propio cerebro y posible de ser generada a voluntad, viene a coincidir con el auge de estos casos de rapto de humanos por extraterrestres. Un prestigioso profesor universitario americano, galardonado además con el premio pulitzer, acaba de publicar un libro producto de sus prolongados contactos con cien abducidos en los últimos anos.

El profesor John Mack ha escrito 'Abduccion: Encuentros de Humanos con Aliens' en el que afirma sin paliativos que después de cinco anos de estudios debe reconocer la asombrosa evidencia de que la humana puede no ser la única forma de vida inteligente en el universo.

Y que los raptos temporales de humanos por extraterrestres que les someten a experimentos o reconocimientos varios en sus naves espaciales no son fantasía sino realidad: 'Se que esta gente, los abducidos, no están locos', dice categóricamente John Mack , quien parece ser alguien en su profesión pues lidera el Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard en Boston, USA.

A sus 64 anos se ha atrevido a declarar: 'Las personas que relatan sus abducciones por extraterrestres son gente sensible e inteligente que no tendrían nada que ganar inventando tales historias'. En los cien casos estudiados encontró que las detalladas descripciones de los alienígenas coincidían en describir a quienes denomina 'los grises', los cuales son de dos tipos diferentes, los trabajadores de pequeña estatura y los dirigentes o doctores mas altos

'Los pequeños alienígenas tienen grandes cabezas apepinadas sin cabello y con una protuberancia en la frente. No tienen cejas y solo pequeños orificios en vez de nariz, y una rendija estrecha a guisa de boca. Sus enormes ojos negros son saltones y tienen largos brazos con tres o cuatro dedos. Sus finos cuerpos van cubiertos con túnicas'.

En lo referente al aspecto de los jefes, no es demasiado diferente y el reputado psiquiatra doctor Mack dice que 'pueden tener una estatura de como máximo 1,60 y son de aspecto parecido a sus obreros, únicamente parecen de mas edad'.

ESPERMA PARA UNA NUEVA RAZA

Entre los casos incluidos en su libro figura el de un psicoterapeuta de Maine que mantiene el anonimato y afirma haber sido abducido varias veces. Después de una sesión hipnótica con el doctor Mack recordó que su primer encuentro en cuarta fase había tenido lugar con apenas diez anos de edad. Una vez un ser al que llama Tanoum le condujo a una nave mucho mas grande por dentro que lo deducible de su apariencia externa, donde tomo muestras de su esperma para crear una nueva raza híbrida. El mismo piensa que fue habitante de otro mundo en vidas pasadas: "Debemos despertar de una vez al hecho de que no somos los únicos en el universo, necesitamos abrir la mente'.

RETRATOS DE E.T.

Mary Oscarson, por su parte, no tiene reparos en fotografiarse y difundir su verdadero nombre. Es una procesadora de datos en una empresa militar y esta convencida de haber sido visitada por un alienígena en1981 cuando todavía estudiaba en la universidad de Conneticut. "Me desperté en plena noche con la sensación de que alguien me miraba intensamente. Y frente a mi estaba una pequeña criatura gris. Cerre los ojos aterrorizada y cuando los abrí de nuevo se había ido. Reconozco que jamás hubiera creído a nadie que me contara semejantes cosas pero a mi me ha pasado docenas de veces ya'. Mary contacto al doctor Mack después de leer un articulo sobre sus investigaciones, pensando que seria capaz de oír el relato de sus abducciones sin burlarse. Como parte de la terapia a la que el doctor la sometió, comenzó a dibujar a los visitantes alienígenas. Ahora las paredes de su casa están cubiertas con retratos de personajes similares al famoso E.T. 'Ya no tengo miedo de ellos, forman parte de mi vida', dice la informática Oscarson.

NO ME DEJAN AVISAR A MI ESPOSO

También Jerry, una madre de tres hijos que vive en Massachussets, afirma haber sido visitada medio centenar de veces a partir de una primera ocasión a los siete anos, aunque no se atreve a identificarse públicamente. Llego a la consulta del doctor Mack preguntándose si estaba loca. 'Pero el doctor no solo confirmo mi cordura sino que me informo de que millones de personas estaban en mi mismo caso. Es muy duro para mi esposo soportar que este siendo abducida sin poderlo evitar, pero cuando vienen me impiden avisarle. En cambio los ninos han tenido también experiencias semejantes aunque no me atrevo a comentarlo con ellos hasta que no sean lo suficientemente mayores para comprenderlo'.

INTRODUCEN UN TUBO EN MI CUERPO

Una joven del mismo estado llamada Susan sufría espantosas pesadillas de las que no recordaba nada. Se puso en manos del doctor Mack quien la sometió a sesiones de hipnosis regresiva hasta que se revelaron los recuerdos que inconscientemente suprimía de sus abducciones alienígenas. 'Me recuerdo perfectamente a mi misma tumbada sobre una superficie lisa mientras uno de ellos introduce un tubo en mi cuerpo'. Afirma que la han sometido a experimentos ginecológicos, que la han introducido embriones y la han extraído fetos. 'Una vez me mostraron a dos pálidas criaturas medio humanas que me dijeron 'eres nuestra madre'. Y el caso es que yo en ese momento me vi invadida por sentimientos maternales'.

John Mack insiste en que los extraterrestres solo pretenden impedir nuestra autodestrucción. 'Creo que el fenómeno de la abducción esta relacionado con la tarea de preservar la vida en la Tierra. Estos seres que nos visitan no traen males de ninguna clase'.

TERREMOTOS

Pero la teoría del profesor Michael Persinguer no solo afirma que se trata de alucinaciones producidas por una actividad descontrolada de los lóbulos temporales del cerebro en determinadas condiciones, sino que tras complejos estudios estadísticos dice estar en condiciones de afirmar que terremotos, movimientos sísmicos y temblores telúricos pueden activar el fenómeno. Cree poder explicar determinadas oleadas de avistamientos ovni y ciclos repentinos de contactos extraterrestres abundantes en determinadas fechas y lugares con movimientos sísmicos de la corteza terretres registrados por los observatorios.

Y no solo eso. 'En la superficie terrestre actúan potentes fuerzas geofísicas. Cuando se acerca un terremoto la tremenda presión sobre las rocas cristalizadas produce poderosos campos eléctricos locales de varios miles de voltios por metro cuadrado, mas que suficiente para producir estallidos de luz o columnas luminosas', dice. Según las ideas dominantes del momento, pueden sr interpretadas como dragones, visiones místicas o platillos volantes. En sus estudios, el 90% de los fenómenos luminosos registrados entre 1820 y 1926 pueden ser relacionados con movimientos telúricos ocurridos en tal fecha y lugar.

Una oleada de avistamientos registrada en 1975 en Manitoba, Canadá, coincidió con un importante movimiento sísmico en la región. Una invasión de ovnis en Missouri durante 1973 y 1974 ocurrió al tiempo que se registraban dos terremotos en el area. Siguiendo esta hipótesis, otros dos investigadores británicos, Paul McCartney y Paul Devereux, han establecido que Clev Hill, un lugar de la región de Wiltshire famoso por la cantidad de contactos ET, esta cruzado por dos fallas tectonicas activas.

Es decir, que los movimientos telúricos pueden producir fenómenos luminosos fácilmente confundibles con apariciones o naves espaciales, amen de producir en los cerebros activados todo tipo de rarezas, flujos de imágenes antiguas, sensaciones de vuelo y otros fenómenos paranormales. Activan archivos profundos, incluyendo pesadillas y obsesiones.

'Y esta exposición a intensos campos electromagnéticos puede producir danos muy serios. Se ha asociado conel incremento de casos de cáncer emn la sangre, cerebro y órganos sexuales, con la depresión, el suicidio y la propensión a las drogas', dice persinguer que además recuerda para quien lo haya olvidado que de los tres ninos que vieron a la Virgen en Fátima en 1917, dos murieron antes de transcurrir tres anos, y en uno pudo establecerse la causa en tumor maligno de hígado.

Mientras, los últimos estudios dicen que cuatro millones de americanos afirman haber tenido contacto con extraterrestres, y se difunde ampliamente en ese país una 'Alíen Survival Card', una tarjeta de bolsillo con instrucciones sobre como comportarse en caso de avistamiento, contacto cercano o abducción. Nuevos libros se incorporan a la ya abrumadora bibliografía, entre ellos el de Budd Hoppkins, que ha entrevistado personalmente a 450 abducidos para su 'Unusual Personal Experiences'.

Para la doctora Susan Blackmore, que lleve veinte anos investigando temas paranormales, los contactos con extreterrestres pueden haber ocurrido de verdad, cosa que no descarta; ser producto de alucinaciones debidas al estrés o la esquizofrenia; y, finalmente, y con creciente frecuencia, ser producto de este síndrome de falsa memoria implantada posteriormente mediante hipnosis. Es decir que o es verdad o es alucinación o es sugestión. Estamos pues en el mismo punto de partida: Cierto o falso?

 

 


        
¡QUIZÁS  ESTEMOS  SIENDO   OBSERVADOS  EN ESTE MOMENTO!
                                                                                                                                        BraSi

 

Extraído de http://www.infordeus.com/portico3/hispana/abduccion.html